La digitalización del vehículo ha elevado la protección de sus sistemas críticos. Cada intervención ligada a funciones sensibles exige más trazabilidad y control. En ese contexto se consolida el SERMI, un esquema de acreditación para acceder a información de reparación relacionada con la seguridad. Su implantación ya condiciona la operativa de talleres y empresas de postventa en Europa. No es solo un trámite administrativo. Supone un cambio en cómo se trabaja con datos técnicos protegidos y en la competitividad del sector. En España, Eginer sigue de cerca este marco por su impacto en la cerrajería de automoción.
Qué es el SERMI y qué información protege
SERMI son las siglas de Security Related Repair and Maintenance Information. En la práctica, define un sistema de autorización para que operadores independientes accedan a la security-related RMI de los fabricantes. Esa información incluye procedimientos y funciones cuyo uso indebido podría facilitar robos o manipulaciones. Por eso, el acceso queda restringido a empresas y profesionales acreditados, con verificación de identidad y registro de actividad. Sin la autorización, ciertas funciones dejan de estar disponibles en portales y herramientas oficiales.
El alcance afecta a trabajos habituales en talleres avanzados y cerrajería. Entra la adaptación de llaves y la programación de mandos de coche cuando requieren emparejar o codificar sistemas. También se incluyen inmovilizadores, componentes antirrobo y módulos de acceso. Además, hay funciones protegidas que implican desbloqueos, inicializaciones o parametrizaciones con controles adicionales. En conjunto, el SERMI ordena quién puede ejecutar procesos sensibles y bajo qué condiciones.
Requisitos, impacto en la operativa y competitividad
El modelo exige una doble acreditación, de empresa y de personal. La organización debe demostrar actividad, cumplimiento y documentación válida. A su vez, cada empleado autorizado debe identificarse y obtener credenciales individuales. En el día a día, esto se materializa en certificados digitales, tokens de acceso y autenticación multifactor, mediante MFA y un certificado asociado. El objetivo es que cada acceso quede trazado y sea atribuible a un operador concreto.
El sistema aporta beneficios claros. Establece un acceso estandarizado en la Unión Europea y ofrece mayor claridad sobre los canales autorizados. También reduce la incertidumbre jurídica y refuerza la confianza del cliente cuando se trabaja con seguridad electrónica. Sin embargo, introduce fricciones que conviene anticipar. Aparecen nuevos costes de gestión, tiempos de alta y renovación, y necesidad de formación. Además, la adaptación depende de proveedores, herramientas y procedimientos internos del taller.
Para evitar pérdidas de servicio, conviene actuar desde ya. Se recomienda informarse en fuentes sectoriales y contrastar requisitos con asociaciones y proveedores. También resulta útil mapear qué reparaciones del catálogo requieren acceso de seguridad y revisar quién las ejecuta. Por otra parte, preparar la documentación interna y definir responsables agiliza el proceso. El SERMI marca una línea de entrada al dato protegido. Quien se adapte antes protegerá su competitividad en la postventa moderna en el corto plazo.








