Recientemente, se ha publicado un libro titulado “En Sants”, que está teniendo muy buena acogida. La autora (nacida en 1972 en Barcelona), periodista y escritora independiente, Sandra Llubiá Arnal, eligió este barrio porque le apasiona su historia y su particular cultura. Además, dispone de un local comercial que en el futuro podría albergar un museo textil y de historia de Sants.
¿Qué aspectos destacarías de este barrio?
Que es un lugar donde nunca te aburres. Y que, como Sarriá y como Horta, fue un pueblo separado de Barcelona antes de anexionarse a la ciudad. Y esto aún se nota en muchos sitios y es encantador. Por ejemplo, los Jardines de Can Mantega eran una gran masía de campo propiedad de Pere Coll i Rigau. Hay casitas de dos pisos que son muy agradables. Tiene algo de especial en muchos rincones.
Por otro lado, durante la revolución industrial en el barrio se instalaron cuatro de las fábricas textiles más importantes que hubo en España.
Qué interesante, ¿cuáles eran?
Es muy interesante. El mundo textil es muy importante y es divertido profundizar un poco en él. El que tenga interés puede ir a buscar los lugares donde aún quedan indicios de estas fábricas, que funcionaban con máquinas a vapor, antes de que apareciera la electricidad, y es muy divertido, además. Para empezar, en el Parque de la España Industrial se situaba la Fábrica de la España Industrial de la familia Muntadas, procedentes de Igualada. Donde ahora se encuentra la Biblioteca del Vapor Vell, estaba la fábrica Vapor Vell de Joan Güell. Donde se ubica el Polideportivo Mediterráneo en la calle Begur, estaba la fábrica textil de Serra y Balet, y Can Batlló, cerca de la mítica “Campana” donde vamos todos por temas de tráfico. El edificio y alguna chimenea que se conserva es imponente. Aparte, cerca de la Plaza de España estaba la fábrica Casaramona, que ahora es propiedad de La Caixa y hacen muchas exposiciones y se inauguró un poco más tarde que las otras. Hacían mantas y toallas.
Los propietarios de la fábrica Batlló vivían en el Paseo de Gracia, ¿no?
Efectivamente, estos industriales textiles construyeron la famosa Casa Batlló, que es el apellido de la familia y recibe miles de visitas diarias. La gente no piensa mucho en estos propietarios, no sé por qué. Se fijan sobre todo en la arquitectura.
Es lo que tiene que la hiciera Gaudi
Efectivamente, se les puede atribuir el mérito de haber hecho una casa con un arquitecto que supo hacer obras que a la gente le gustan mucho. De hecho, muchos industriales textiles promovieron el modernismo en la ciudad de Barcelona y la verdad es que las casas de este estilo llaman la atención más que otras. Son muy bonitas. Tienen ornamentación en la fachada, líneas curvas y otros elementos de mucho interés. Para mí es un punto a su favor, desconocido por mucha gente.
¿Qué más cosas destacarías del barrio de Sants?
El sentimiento de pertenencia de la gente. Fíjate que si paseas por la calle Creu Coberta, que se convierte en la calle Sants, es fácil que encuentres establecimientos con doble sentido del tipo: “Crois-sants”, “Sants beer”, “Artesants”, y cosas similares, porque este barrio tiene mucha identidad propia. La gente que vive en él lo quiere mucho. Está muy vivo, no hay un segundo en el que no pase algo. Además tiene la estación de tren más importante de la ciudad y numerosos hoteles interesantes, aparte de la oferta gastronómica y comercial.
En tu libro destacas que es muy tradicional...
No hay más que ir a las fiestas en agosto y darse un paseo para comprobarlo. En la decoración de las calles hay muchísimos ligámenes con la historia del barrio. El año pasado, por ejemplo, se dedicó una calle a la Casa Batllori, que son ceramistas de toda la vida de Sants. En otras ocasiones han homenajeado a Gelabert Fructuós, cineasta que filmó aquí su primera película en Sants (“Riña en un café”) y tiene una calle a su nombre, la calle Valladolid dedicó la decoración a las costureras y se llenó la calle con algodones y ruecas. Fue genial. Tienen respeto y amor al pasado.
¿Crees que tiene más elementos distintivos de otros barrios?
Pues sí. Otro de ellos son las cooperativas que abundan. Las tienen económicas, hay bares que funcionan como tales, restaurantes y escuelas e, incluso, la librería ABACUS. Una cooperativa, como su nombre indica, trata de cooperar. De hecho, la sede donde se encuentra el magnífico Centro Cívico La Lleialtat Santsenca fue la sede de una importante cooperativa obrera.
Qué más cosas positivas.
No hay que perderse las casas modernistas del barrio que hizo un arquitecto nacido en Sants que se llamaba Modest Feu i Estrada. Es divertido encontrar la de los Balañá, por ejemplo, la familia que fundaron los multicines, que eran de este barrio. Famosos también por sus vaquerias y plazas de toros.
Y si estás de visita, detente a ver el edificio de la sede de distrito porque tiene muchos detalles curiosos. Es muy interesante.
Qué bien, cuántas cosas.
Sí, sí, a mí me encanta pasear por Sants y por Hostafrancs que pertenece al mismo distrito y está al lado. ¿Sabías que Hostafrancs debe su nombre al pueblo de Hostafrancs de Sió, en Lérida? Hubo un arriero (es decir, un señor que transportada cosas con bestias de carga) originario de allí que fundó un hostal cuando Barcelona aun tenía murallas y de ahí cogió el nombre. Se llamaba Joan Corrades i Bosch y tiene una plaza a su nombre donde se conserva una chimenea espectacular. En su pueblo también le consideran el fundador del barrio y tiene una placa.
Estas y otras curiosidades salen en el libro y hacen que pasear por el distrito de Sants de Barcelona sea más divertido.
Claro, además hay varios personajes importantes que nacieron en Sants: el gran tenor Josep Carreras es uno, Nuria Feliu, la cantante y actriz es otra y el escritor Quim Monzó. Todo esto lo digo en el libro porque me parece muy interesante. De hecho ¡cuántos cantantes de ópera se esconden en las calles de Sants¡ Gayarre o Tenor Massini entre ellos ¿no es una curiosa coincidencia?, ¿no será que hay arte en el ambiente? A mí me parece que sí.
Por cierto, otra cosa interesante: la "creu coberta" era una cruz de término que estaba cubierta por un templete.
Qué cosas. ¿Dónde encontramos el libro “En Sants”?
En la librería Barra Llibre de la Plaza de Huesca (“Plaça d´Osca”) y en mi blog www.ideasylibros.es. Pero además en el Día de San Jordi puede encontrarse en muchos puntos diferentes e inesperados. Quién sabe, con lo dinámico que es Sants, igual que yo, la autora del libro, puede pasar que esté en cualquier sitio interesante: en el Bar City de Sants, en la Plaza Iberia Frente a Can Violí o ves a saber.
¿Está en catalán?
I tant!
Sandra Llubiá Arnal








