En la jornada de hoy ha dado comienzo en la Audiencia Provincial el juicio contra 35 individuos acusados de delitos de abusos sexuales online con un menor de edad. El caso, que se centra en el fenómeno conocido como grooming y sexting, ha dado un giro significativo al inicio de la vista oral, ya que 31 de los procesados han reconocido los hechos, aceptando una sentencia de conformidad tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía.
A estos acusados se les han aplicado las atenuantes de dilaciones indebidas y reparación del daño. La mayoría de ellos han sido condenados a seis meses de prisión y al pago de 2.000 euros en concepto de responsabilidad civil. No obstante, para aquellos que no han satisfecho dicha cuantía económica, la pena se eleva a un año de cárcel. Las condenas incluyen además un año de libertad vigilada y la inhabilitación especial para cualquier profesión o cargo relacionado con menores de edad.
El administrador de la web en el punto de mira
En el banquillo de los acusados permanecen todavía cuatro personas que no se han adherido al pacto, entre ellas el administrador único de la página de contactos. La Fiscalía mantiene para ellos una petición de tres años de prisión y 6.000 euros de indemnización. Especialmente grave es la situación del responsable de la plataforma, para quien se solicitan 60.000 euros de responsabilidad civil como cooperador necesario en un delito continuado de abuso sexual online.
Ausencia total de control de edad
La investigación judicial ha revelado que la plataforma web funcionaba como intermediaria para anuncios de contactos sexuales sin aplicar ningún mecanismo de control. Según el relato del fiscal, la víctima, un menor nacido en el año 2004, publicó numerosos anuncios entre 2018 y 2019, cuando contaba con 13, 14 y 15 años de edad, haciendo constar siempre su edad real.
La web carecía de sistemas de verificación de edad o medidas de seguridad técnicas, lo que permitió que el menor interactuara con hasta 37 hombres adultos sin encontrar obstáculos. La plataforma facilitaba el intercambio de correos electrónicos, trasladando posteriormente la comunicación a ámbitos privados como WhatsApp o Kik, donde se concertaban los encuentros de índole sexual.








