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Qué ver y hacer en el sur de Mallorca; imprescindibles en Colonia de Sant Jordi

Mientras otras zonas costeras de la isla viven pendientes del ritmo del turismo, el sur de Mallorca mantiene una calma cada vez más difícil de encontrar en...

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Mientras otras zonas costeras de la isla viven pendientes del ritmo del turismo, el sur de Mallorca mantiene una calma cada vez más difícil de encontrar en el Mediterráneo. La Colonia de Sant Jordi, situada junto al Parque Natural de Ses Salines, combina playas de aguas transparentes, excursiones a espacios protegidos y una vida local que todavía gira en torno al puerto y al mar.

Este antiguo enclave marinero se ha consolidado como un destino perfecto para quienes buscan una Mallorca más tranquila y natural, sin renunciar a buena gastronomía ni a un alojamiento cuidado frente al mar. Desde aquí parten las excursiones al archipiélago de Cabrera y se accede fácilmente a algunos de los paisajes mejor conservados de la isla.

Estos son algunos lugares y experiencias imprescindibles para descubrir el sur de Mallorca desde Colonia Sant Jordi.

1. Platja d’es Carbó, una playa virgen de aguas turquesa

La platja d’es Carbó está considerada una de las playas más espectaculares del sur de Mallorca. Para llegar es necesario caminar unos minutos desde la Colonia de Sant Jordi, un pequeño esfuerzo que garantiza un entorno prácticamente intacto. El agua turquesa, la arena fina y la ausencia de construcciones convierten este arenal en un ejemplo del Mediterráneo en estado puro.

El paseo hasta la playa permite apreciar el ecosistema dunar y la vegetación autóctona, recordando la importancia de preservar este entorno natural.

2. Hotel Honucai, base ideal para explorar el sur de Mallorca

Frente al puerto de la Colonia de Sant Jordi, el Hotel Honucai es uno de los alojamientos mejor situados para descubrir el sur de Mallorca con tranquilidad. A pocos minutos de playas como Es Dolç, Es Carbó o Es Trenc, permite moverse caminando entre el paseo marítimo, las salidas hacia Cabrera y varios puntos de interés del entorno.

El hotel ofrece una estancia cómoda y luminosa, en sintonía con el ritmo pausado del pueblo y el paisaje marítimo. Su rooftop, The Top, se ha convertido en uno de los lugares donde detenerse al final del día: vistas abiertas al puerto, luz suave al atardecer y un ambiente tranquilo que invita a quedarse un poco más.

Por su ubicación y su ambiente relajado, Honucai funciona como una base ideal para explorar el sur de la isla y regresar después a un entorno más sereno y lejos del bullicio.

3. Parc Nacional de Cabrera, una excursión imprescindible

A pocos kilómetros de la costa se encuentra el Parc Nacional Maritimo-Terrestre de Cabrera, uno de los espacios naturales mejor conservados del Mediterráneo. Las excursiones en barco permiten descubrir calas de aguas transparentes, cuevas marinas y senderos naturales.

Subir al castillo es uno de los momentos más recomendables de la visita, tanto por las vistas como por la perspectiva histórica que ofrece este enclave estratégico.

4. Es Dolç y Es Port, playas tranquilas para disfrutar sin prisas

La playa de Es Dolç destaca por su arena clara y sus aguas poco profundas, ideales para nadar con tranquilidad. Muy cerca, Es Port ofrece un entorno seguro y relajado, con oleaje suave y entrada progresiva al mar, lo que la hace especialmente adecuada para familias. Ambas playas reflejan el carácter pausado del litoral sur mallorquín, con mar abierto, horizontes despejados y tiempo para disfrutar sin prisas.

5. Salicornia, cocina mediterránea contemporánea frente al puerto

Con vistas directas al puerto, el restaurante Salicornia se ha convertido en uno de los espacios gastronómicos más dinámicos de la Colonia de Sant Jordi. Su propuesta se basa en producto local y de temporada, con una mirada mediterránea contemporánea y sutiles influencias asiáticas.

Platos como el tartar de atún con salsa asiática, la tosta de anguila o la porcella conviven con una oferta pensada para distintos momentos del día, desde el desayuno buffet hasta el menú entre semana, el vermut al mediodía o el happy hour en su terraza.

6. Recorrer Ses Salines en bicicleta

El entorno de Ses Salines ofrece rutas ideales para recorrer en bicicleta entre salinas históricas, caminos rurales y paisajes abiertos. Esta zona permite descubrir una Mallorca menos turística y más ligada a su tradición salinera. Es una forma activa y sostenible de explorar el territorio y detenerse en miradores naturales o pequeñas calas.

Un destino para quienes buscan una Mallorca más tranquila

La Colonia de Sant Jordi combina playas vírgenes, naturaleza protegida y una oferta gastronómica ligada al territorio. Este enclave del sur de Mallorca invita a bajar el ritmo, disfrutar del mar y descubrir una isla más auténtica, lejos del bullicio.

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