MILITARES JUDÍAS presentan su primer single: "Corpus Christi" , el grupo explora la extrañeza del forastero ante los ritos locales, donde los nativos rinden pleitesía a lo que describen como un «dios zombi» en ceremonias de carácter antropófago. La obra captura el despertar del lado más salvaje frente al vestir recatado de las mujeres durante la época teóricamente más espiritual del año, entre emisiones de Ben-Hur, potajes de vigilia y torrijas.
En este escenario, unos asturianos calificados de «locos y malos cristianos» persisten en el consumo de cerdo, mientras las cáscaras de pipas y el tomillo alfombran las calles de Zamora y Béjar. Bajo el retumbar de los tambores que inunda Granada, la formación da vida a este particular (cuerpo de) Cristo, moldeado por una rondeña de Ramón Montoya, las ideas de un maño singular y el verbo de un perfil puramente mesetario.
MILITARES JUDÍAS: La mordida del perro rabioso
El proyecto se presenta como un grupo de "perros viejos" que conservan la dentadura intacta y los colmillos afilados, listos para morder. Esta es la premisa necesaria para comprender el asalto sonoro de Militares Judías, una formación que no es nueva en la escena y cuyo "pelaje musical" ya muestra las cicatrices de la experiencia. Sus temas logran mezclar influencias de varias décadas consiguiendo un sonido que, sin embargo, se percibe como algo recién cocido.
La banda se ha fraguado a fuego lento. Todo comenzó hace diez años, cuando César (batería) y Pablo (guitarra y voz) coincidieron a través de una amistad común con David, bajista ahora desaparecido de la formación. Sus inicios tuvieron lugar en el almacén de un polígono industrial, donde se dedicaban a tocar versiones de bandas como Bauhaus, Ramones o Ilegales por pura diversión.
Sin embargo, entre esas sesiones de juerga, empezaron a surgir riffs propios que registraban en un cuatro pistas para retorcerlos y experimentar. A las bases rítmicas añadieron teclados y grabaciones del revés para dar vida a nuevos sonidos. Su estilo gira en torno a la mezcla de ruido y brutalidad —al estilo de The Jesus & Mary Chain o My Bloody Valentine— con la experimentación de un rock avanzado que juega con texturas electrónicas cercanas a Boards of Canada o Seefeel. A este bagaje se suman ecos de los Stooges, el rock australiano y el post-punk de los ochenta.
El proceso creativo sufrió un paréntesis cuando Pablo se marchó de la capital, aunque se llevó consigo aquellas "improvisaciones infernales" para seguir dándoles forma de canción. El contacto con César se mantuvo a distancia, puliendo aristas en visitas intermitentes hasta concretar una docena de temas. En su búsqueda por dominar las herramientas de edición, Pablo conoció a Andrey, un técnico de sonido de electrónica y urban que quedó impactado por el material. Lo que empezó como un contacto casual terminó con la integración de Andrey en el engranaje del grupo, aportando mezclas y samplers.
En cuanto a las letras, surgieron de forma casi accidental; Pablo no aspiraba a ser un frontman, pero las frases improvisadas para encajar las melodías acabaron convirtiéndose en textos surrealistas, marca de la casa. Un surrealismo que se extiende hasta el nombre del grupo, cuyo origen dudan si atribuir a Tarantino o a una pesadilla tras una comida contundente. Militares Judías se presentan como perros rabiosos que no dan tregua: una vez que enganchan al oyente, ya no lo sueltan.
Texto por David F. Abel
La agencia de promoción musical PROMOSAPIENS realiza la promoción del nuevo single de MILITARES JUDÍAS que lleva por título “Corpus Christi ”, para más información y entrevistas escribe a: victor@promosapiens.net .





