La inflación en España ha experimentado un notable repunte durante el mes de marzo, situándose en el 3,3%, lo que supone un incremento de un punto porcentual respecto al dato registrado en febrero. Esta aceleración de los precios responde principalmente al encarecimiento de la energía y los carburantes, condicionados por la reciente escalada bélica en Irán, que ha tensionado los mercados internacionales de materias primas.
Con este nuevo dato, el IPC nacional se coloca por encima de la media de la eurozona, rompiendo la tendencia de moderación de los meses previos. El contexto geopolítico actual ha generado una volatilidad que afecta directamente a la cesta de la compra y a los costes logísticos, trasladando la presión inflacionista al conjunto de la economía española.
Impacto de los precios energéticos y previsiones para 2026
Los analistas advierten que, de mantenerse la inestabilidad en el precio del petróleo y el gas, la inflación en España amenaza con superar la barrera del 4% antes del verano. Esta situación ha obligado a revisar al alza las proyecciones para el cierre del ejercicio, elevando la inflación media esperada para 2026 al 3%.
Este escenario plantea nuevos retos para el consumo doméstico y la competitividad de las empresas, en un momento en que la política monetaria europea observa con detalle la evolución de los precios en los Estados miembros para decidir futuras intervenciones en los tipos de interés.






