En unas declaraciones este lunes, Donald Trump ha avanzado que Estados Unidos desplegará un bloqueo efectivo sobre el estrecho de Ormuz desde esta tarde, aunque ha dejado entrever la posibilidad de una nueva ronda de contactos con Irán si Teherán acepta condiciones aún más estrictas, tras el fracaso de los contactos de Islamabad.
En la mañana de este lunes, el Pentagono y el Comando Central de Estados Unidos han precisado que, a partir de las 14:00 GMT, la Armada estadounidense comenzará a interceptar y desviar cualquier buque de carga o petrolero que entre o salga de puertos iraníes, escalonando así el “bloqueo perimetral” del estrecho de Ormuz anunciado por Trump el domingo. Según fuentes americanas, la medida se justifica en la necesidad de neutralizar minas marinas colocadas por Irán y de impedir que Teherán cobre peajes a cambio de permitir el paso de buques, lo que califican de “secuestro del comercio mundial”.
El propio Trump ha reiterado en redes sociales que el objetivo es “tomar el control” del paso y “limpiar” el estrecho, asegurando que, una vez Irán ceda, el bloqueo podría levantarse y el tránsito restablecerse libremente. Expertos militares advierten, sin embargo, de que el Rifle Foot de Ormuz mal medido puede disparar los precios del crudo, tensionar aún más a los aliados energéticos de Washington y forzar a Europa y Asia a replantearse sus reservas estratégicas.
El eco del fracaso en Islamabad
Las nuevas medidas llegan apenas horas después de que Estados Unidos e Irán dejaran atrás, sin acuerdo, la maratón de 21 horas de negociación en Islamabad. Washington denuncia que Teherán rechazó abrir el estrecho de Ormuz sin condiciones previas y que se negó a congelar el enriquecimiento de uranio y la ampliación del programa de misiles, mientras que Irán acusa a la administración Trump de “exigencias irrazonables” y de usar las conversaciones como pretexto para presionar militarmente.
La delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente J. D. Vance, regresó este domingo a Washington sin cerrar ningún pacto, aunque los canales de comunicación siguen activos a través de mediadores como Pakistán y Omán.
Nueva ronda de diálogo… a precio de capitulación iraní
En sus últimas intervenciones, Trump ha dejado caer que está dispuesto a explorar una nueva ronda de diálogo, pero solo si Irán se compromete a “abrir el estrecho ya” y a aceptar inspecciones más estrictas de su programa nuclear. En un mensaje a la prensa, el mandatario ha insistido en que la opción militar está sobre la mesa, pero que prefiere una “solución rápida” que evite “más dolor” para la economía global.
Desde Teherán, los medios estatales han respondido con duros llamamientos a la resistencia, advirtiendo de que cualquier intento de “cerrar” el estrecho desde la otra orilla será considerado una amenaza directa a la soberanía iraní y podría desencadenar una escalada militar aún mayor en el Golfo.
Mientras el bloqueo comenzado hoy se consolida sobre el agua, el escenario político y energético se mantiene en un punto de inflexión: la presión de las sanciones económicas contra Irán se combina con el riesgo de una nueva espiral de choques navales, todo ello con el resto del mundo mirando por cuánto tiempo puede aguantar el precio del crudo si el estrecho de Ormuz se convierte en un campo de tensión continua




