La resolución del caso Traspinedo ha dado un giro inesperado. La Audiencia Provincial de Valladolid ha dictado un auto por el cual devuelve la causa al Juzgado de Instrucción número 5, el órgano encargado de la investigación original. Esta decisión responde a la necesidad de que la jueza instructora valore los últimos hallazgos comunicados por la Guardia Civil, que podrían ser determinantes para el esclarecimiento de la muerte de Esther López.
El hallazgo de la Guardia Civil que paraliza el juicio
El detonante de este retroceso procesal ha sido un oficio de la Unidad Central Operativa (UCO) y la comandancia local en el que se informa del descubrimiento de una trampilla con acceso a un sótano en el chalé que perteneció a la familia del único investigado, Óscar S. Este nuevo escenario físico, que no había sido analizado previamente en profundidad, ha motivado que la Fiscalía solicite de inmediato la práctica de diligencias de investigación suplementarias.
Hasta ahora, la magistrada de la Audiencia Provincial ya se encontraba realizando los trámites pertinentes para el señalamiento del juicio por jurado popular. Sin embargo, al carecer de competencias para dirigir nuevas pesquisas, la ley obliga a retornar el sumario a la fase de instrucción para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva y el rigor en las pruebas.
El papel de la jueza instructora ante las nuevas diligencias
En su escrito, la Audiencia de Valladolid no se posiciona sobre la pertinencia o el calado de las nuevas pruebas, sino que delega en la jueza instructora la libertad para que "resuelva lo que estime oportuno". Será ella quien deba decidir si se procede a un nuevo registro de la vivienda o si se realizan inspecciones oculares técnicas en el sótano recién localizado para buscar restos biológicos o indicios relacionados con el fallecimiento de la joven.
Este movimiento procesal implica, en la práctica, un retraso en la fecha prevista para el juicio. La acusación particular y el Ministerio Fiscal coinciden en que es indispensable agotar todas las vías de investigación antes de que el acusado se siente en el banquillo, especialmente tras la aparición de elementos estructurales en el inmueble que habían pasado inadvertidos durante los años que ha durado la instrucción del crimen de Traspinedo.






