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Omar Pinzón, el periodista que salvó una zapatería histórica en Pamplona

De Colombia a Pamplona, Omar Pinzón transforma CalzaPerfect en un taller donde reparar zapatos es también reparar historias.

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Omar Pinzón, en su tienda de la calle San Antón

En una pequeña tienda de la calle San Antón, en pleno corazón de Pamplona, el sonido de las máquinas de coser cuero convive con conversaciones pausadas, consejos de mantenimiento y un oficio que resiste al paso del tiempo. Allí trabaja Omar Pinzón, colombiano de origen, periodista de profesión y zapatero por vocación adquirida. Su historia no es solo la de un negocio que continúa abierto, sino la de una tradición artesanal que se niega a desaparecer.

Pinzón atiende tras el mostrador de CalzaPerfect, una zapatería con 22 años de historia que estuvo a punto de cerrar cuando su anterior propietario decidió jubilarse. Hoy, un año después del relevo, el local sigue vivo gracias a alguien que nunca imaginó dedicarse profesionalmente al calzado.

“Mi profesión es periodista y locutor”, explica con naturalidad. “Pero la vida te lleva por caminos distintos”. Su trayectoria vital atraviesa tres países. Nació en Colombia, pasó muchos años en Venezuela y, como tantos migrantes, las circunstancias sociopolíticas le empujaron a empezar de nuevo en España. Lleva cinco años en el país y encontró en la reparación de calzado una oportunidad inesperada.

Una herencia familiar ligada al cuero

Aunque su formación académica nada tenía que ver con la zapatería, el contacto con el cuero le viene desde la infancia. “Mi familia siempre ha trabajado con pieles. Desde muy niño tuve esa familiaridad con el material”, recuerda.

Ese conocimiento previo resultó decisivo cuando, ya instalado en Barcelona, aprendió técnicas relacionadas con la reparación y el trabajo artesanal del cuero. Allí descubrió que este oficio podía convertirse en una salida laboral sólida en España, donde cada vez quedan menos profesionales especializados.

“Los zapateros están en vía de extinción”, afirma sin dramatismos. “Queremos mantener ese servicio que la gente todavía necesita”.

La oportunidad llegó cuando el dueño de CalzaPerfect buscaba a alguien que continuara el negocio sin bajarle la persiana definitivamente. Pinzón asumió el reto. No solo heredaba una tienda, también la confianza de un barrio.

El respaldo del vecindario

El balance del primer año es claramente positivo. El nuevo zapatero reconoce que la acogida ha sido mejor de lo esperado.

“El público ha sido muy receptivo. Estoy muy agradecido”, asegura.

La clientela procede tanto del Casco Antiguo como de barrios cercanos y pueblos de Navarra. Incluso antiguos zapateros ya jubilados le envían trabajos desde localidades donde el oficio ha desaparecido. Él los repara y los devuelve para que sean entregados a sus propietarios originales.

Ese flujo de encargos refleja una realidad silenciosa: mientras el consumo rápido domina el mercado, la reparación vuelve a ganar terreno.

Reparar frente a comprar

Vivimos en una sociedad marcada por la compra impulsiva, especialmente en el sector del calzado. Zapatillas deportivas de bajo coste, envíos rápidos y promociones constantes parecen haber relegado la reparación a un segundo plano.

Sin embargo, Pinzón observa un cambio progresivo.

“Hemos logrado concienciar a muchas personas”, explica. “La idea no es tirar algo porque se rompió. Muchas cosas se pueden reparar”.

El zapato de vestir continúa siendo un clásico del taller, pero cada vez llegan más zapatillas deportivas. Las nuevas generaciones, acostumbradas a sustituir en lugar de arreglar, empiezan a descubrir que una suela puede cambiarse y una zapatilla puede tener una segunda vida.

El taller trabaja desde calzado urbano hasta botas de trekking, incluyendo reparaciones para peregrinos del Camino de Santiago que pasan por Pamplona con el desgaste acumulado tras kilómetros de caminata.

El problema de comprar zapatos por internet

Uno de los fenómenos que más trabajo genera en la tienda tiene nombre propio: comercio online.

“Muchos clientes vienen porque el zapato comprado por internet no les queda bien”, comenta. Tallas incorrectas, devoluciones complicadas o modelos incómodos acaban en manos del zapatero.

Aquí entra en juego una figura casi olvidada: la horma. Mediante técnicas tradicionales, Pinzón puede ensanchar o ajustar el calzado para adaptarlo al pie del cliente.

“El zapatero está para solucionar problemas”, resume.

Lejos de competir con la venta online, su negocio se convierte en el complemento necesario para corregir sus limitaciones.

Las reparaciones más habituales

El día a día del taller combina trabajos clásicos con encargos cada vez más variados. Los servicios más solicitados incluyen:

  • Cambio de suelas completas o medias suelas.

  • Sustitución de tapas y tacones.

  • Reparación de cremalleras en botas.

  • Ajustes mediante horma.

  • Restauración de bolsos y complementos.

Además, el local funciona como punto especializado en cuidado del pie. Dispone de una amplia gama de plantillas adaptadas a problemas específicos: metatarsalgias, talones sensibles o largas jornadas laborales en entornos industriales.

Desde plantillas básicas hasta modelos de silicona lavables, el objetivo es mejorar la comodidad antes de que aparezca la lesión.

El arte olvidado del mantenimiento

Para Pinzón, gran parte del deterioro del calzado se debe al desconocimiento. La falta de mantenimiento acorta la vida útil de cualquier zapato.

Uno de los errores más comunes afecta a las zapatillas deportivas: meterlas en la lavadora.

“El calor las encoge y pierden la forma”, advierte. Recomienda usar productos específicos de limpieza, espumas suaves y desinfectantes diseñados para ese tipo de materiales.

En el caso del calzado de piel, su explicación se vuelve casi pedagógica. Compara el cuero con la piel humana.

“Las personas usamos cremas para hidratar las manos. Al zapato le pasa lo mismo”, explica. Sin hidratación, el cuero se reseca, se cuartea y pierde flexibilidad. Betunes de calidad, grasas naturales o aceites especializados permiten prolongar su vida durante años.

El mantenimiento, insiste, siempre será más económico que sustituir.

Restaurar en lugar de reemplazar

Uno de los aspectos más singulares del trabajo de Pinzón es la restauración avanzada de pieles, un servicio poco habitual incluso entre zapateros.

Gracias a su experiencia previa en trabajos con cuero y carpintería, ha comenzado a recibir encargos que van más allá del calzado: sillas, muebles o piezas deterioradas que necesitan recuperar color y textura originales.

Mediante procesos de reavivado, teñido e hidratación profunda, devuelve la vida a materiales que muchos darían por perdidos.

“Hay marcas y otros zapateros que me envían trabajos porque ya no se hacen este tipo de reparaciones”, comenta mientras muestra una base de silla de cuero en proceso de restauración.

La especialización artesanal se convierte así en su principal valor diferencial.

Un oficio con futuro sostenible

El auge de la reparación no solo responde a la nostalgia por los oficios tradicionales. También conecta con una conciencia ambiental creciente. Reparar reduce residuos, prolonga la vida útil de los productos y fomenta un consumo más responsable.

Pinzón no lo plantea como discurso ecológico, sino como sentido común.

“No es comprar por comprar”, dice. “Si algo se puede arreglar, ¿por qué tirarlo?”.

Su taller representa una resistencia silenciosa frente a la cultura de usar y tirar. Cada zapato reparado es, en cierto modo, un pequeño acto contra la obsolescencia.

Tecnología y cercanía

Aunque el oficio sea tradicional, la gestión del negocio se adapta a los tiempos actuales. Cuando una reparación está terminada, el cliente recibe un mensaje de WhatsApp avisando de que puede pasar a recogerla.

Un gesto sencillo que ha mejorado la relación con la clientela y agiliza el servicio.

Calza Perfect también mantiene presencia en redes sociales bajo el mismo nombre, donde muestra trabajos realizados y mantiene contacto con nuevos clientes.

El periodista que encontró otra manera de contar historias

Quizá lo más llamativo de Omar Pinzón no sea su cambio profesional, sino la forma en que interpreta su trabajo. Sigue ejerciendo, de algún modo, el periodismo.

Cada zapato que llega al taller trae consigo una historia: viajes, caminatas, bodas, trabajos duros o recuerdos personales. Repararlos implica escuchar, comprender y devolver algo valioso a quien lo dejó allí.

“Estoy aquí para servir”, repite varias veces durante la conversación.

En una época dominada por la rapidez, su taller ofrece justo lo contrario: tiempo, paciencia y oficio. En el banco de trabajo no solo se cosen suelas; también se reconstruye una relación más humana con los objetos cotidianos.

Porque, como demuestra la historia de CalzaPerfect, a veces salvar un pequeño negocio de barrio significa conservar algo mucho más grande: la memoria artesanal de una ciudad.

 

Datos de contacto

CalzaPerfect – Reparación de Calzado
Calle San Antón, 4 – Pamplona
Teléfono / WhatsApp: 641 00 54 27

Horario:
Lunes a viernes: 9:30 – 14:00 / 17:00 – 20:00
Sábados: 9:30 – 13:00

Instagram: @calzaperfect
Facebook: Calzaperfect

Servicio de aviso por WhatsApp cuando el trabajo está terminado.

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