El próximo 12 de agosto podrá contemplarse desde treinta y dos provincias españolas uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares: un eclipse total de sol que recorrerá de este a oeste la geografía peninsular a la hora del atardecer. En el resto del territorio, el eclipse será parcial. “Se trata de una oportunidad única para disfrutar de un fenómeno que pocas veces se ve a lo largo de una vida y que en muy pocas ocasiones ha sido visible desde España: el oscurecimiento total del disco solar debido a la interposición de la luna entre el Sol y la Tierra. Pero esta observación debe hacerse con una gran precaución, porque mirar fijamente al Sol, con eclipse o sin él, implica un riesgo real y muy grave para nuestros ojos, en forma de quemaduras y lesiones permanentes en la retina”, advierte Julio Maset, médico de Cinfa.
En España, el eclipse será visible sobre las 20:31 horas durante un máximo de 110 segundos, aunque el momento exacto y la duración variará según el área geográfica. Su trayectoria incluirá regiones de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Castilla y León, Navarra, Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid, Aragón, Comunidad Valenciana e Islas Baleares.
“Dado que se producirá al atardecer, el sol estará muy bajo, por lo que es necesario elegir un lugar elevado con vistas despejadas hacia el oeste, de manera que edificios, colinas o bosques no interfieran en la visibilidad. Por ejemplo, se puede acudir a los más de quinientos miradores oficiales que las distintas comunidades autónomas han habilitado para ver el eclipse en las condiciones óptimas —explica el experto de Cinfa—. Cuanto más al oeste nos desplacemos, más bajo estará el sol”.
Consejos para una observación segura
Con el fin de no arriesgar la vista durante los segundos o el minuto que dure esta fase de totalidad —cuando el Sol queda totalmente oculto tras la Luna—, debemos tomar obligatoriamente una serie de precauciones para evitar daños permanentes en los ojos.
Como advierte al respecto el doctor Maset, “la ‘trampa’ que nos tiende este fenómeno astronómico es que el oscurecimiento del disco solar nos permite mirar el sol sin sentir molestias importantes en la vista, por lo que la mantenemos fija en su disco. Pero, si bien es cierto que llegan a nuestra pupila menos rayos ultravioletas de los habituales, siguen llegando, provenientes de la corona —que sí es visible— y, si permanecemos mucho tiempo mirando el eclipse sin la protección adecuada, aunque solo sea unos segundos, puede producirse una lesión grave, incluso aunque haya nubes altas o el sol esté bajo porque se acerca el atardecer. Y el daño puede ser importante e irreversible”, insiste.
La protección recomendada son las gafas para eclipse homologadas. Es decir, deben cumplir la norma ISO 12312-2:2015, el estándar internacional de seguridad que regula los filtros diseñados para la observación solar directa sin aumento.
“En cambio, no sirven gafas de sol convencionales ni filtros ‘caseros’, como cristales ahumados, negativos de fotografías velados o cristales de soldador. Sobre todo, se debe evitar usar telescopios o prismáticos, ya que la quemadura es inmediata, en décimas de segundo. Ni siquiera debemos contemplar esta opción incorporándoles filtros solares, ya que podemos colocarlos mal o pueden caerse durante la observación y, en una fracción de segundo, se puede producir la quemadura. Recordemos, si no, cómo un papel puede arder tras exponerlo al sol a través de una lupa”, advierte el experto de Cinfa.
También es fundamental, en caso de presenciar el eclipse total con menores a nuestro cargo, mantenerlos muy vigilados, ya que su curiosidad natural puede llevarlos a tratar de observarlo saltándose las normas de seguridad. “Además, ellos se hallan más desprotegidos, ya que son más sensibles a los efectos de los rayos ultravioletas. Por ello, es fundamental que también estén provistos de gafas homologadas y las mantengan puestas hasta que finalice el eclipse”, recalca Maset.
Con qué NO ver el eclipse total de sol para evitar lesiones oculares:
Prismáticos o telescopios, incluso aunque estos lleven filtros solares, salvo que estén montados y manejados por astrónomos amateur o profesionales cualificados.
‘Filtros caseros’, como negativos de fotografías velados, cristales ahumados, CDs o cristales de soldador.
Gafas de sol convencionales. Si en la inscripción de la certificación solo pone “ISO 12312-1” (en vez de “ISO 12312-2”), no son aptas para mirar el eclipse de sol, sino para su uso general.
Gafas para eclipses homologadas que no se encuentren en buen estado. Deben desecharse en caso de que el filtro esté suelto, rayado o doblado o presente perforaciones, arañazos, zonas más claras o roturas.
Con qué SÍ ver el eclipse total de sol para una observación segura:
Gafas de eclipse homologadas y en óptimo estado. Es decir, que muestren la inscripción “EN ISO 12312-2:2015” en el embalaje, las instrucciones o la propia gafa y que no presenten ningún daño.
Retransmisiones en directo. Numerosos observatorios e instituciones científicas retransmiten por Internet este fenómeno astronómico.
Proyecciones indirectas. Como explica la NASA en su web (www.nasa.gov), con materiales caseros, como una caja de cartón, una hoja blanca de papel, cinta adhesiva, tijeras y papel de aluminio se puede elaborar un proyector de eclipses.
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