Este miércoles ha desaparecido de forma definitiva la histórica verja de Gibraltar, la estructura fronteriza que durante más de un siglo ha mantenido separado el Peñón del territorio peninsular español. La retirada de esta barrera materializa el histórico acuerdo ratificado entre la Unión Europea y el Reino Unido, resolviendo el último gran fleco que permanecía pendiente de resolución tras la salida británica del club comunitario por el Brexit. El nuevo tratado internacional elimina de raíz los controles de seguridad y de aduanas, facilitando el libre tránsito tanto para las personas como para el transporte de mercancías.
La culminación de este proceso se escenificó de madrugada, justo a las 00:00 horas, mediante un emotivo acto de hermanamiento entre la colonia británica y el municipio gaditano de La Línea de la Concepción. El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, y el alcalde de la localidad andaluza, Juan Franco, se convirtieron en los primeros representantes institucionales en cruzar el antiguo límite fronterizo a pie, acompañados por los acordes del himno de la alegría interpretado por una banda musical. Asimismo, se prevé que el presidente de España, Pedro Sánchez, acuda a la zona a lo largo del día de hoy.
Un momento histórico para los trabajadores transfronterizos de La Línea de la Concepción
La supresión del control físico de aduanas marca un hito de enorme relevancia para la economía del Campo de Gibraltar. Los principales beneficiarios de esta medida serán los más de 15.000 trabajadores transfronterizos que diariamente cruzan esta línea para desempeñar sus labores en el Peñón y que, a partir de ahora, dejarán de verse condicionados por las esperas burocráticas y policiales.
La desaparición de la verja cierra un dilatado capítulo de tensiones que vivió su momento más crítico en 1962, año en el que Francisco Franco decretó el cierre absoluto del paso, aislando temporalmente a la colonia británica de su entorno geográfico directo. Décadas después, este nuevo escenario de fronteras abiertas no solo promete multiplicar las oportunidades de negocio recíprocas, sino que normaliza el día a día de miles de familias del Campo de Gibraltar que históricamente han compartido lazos económicos, de parentesco y vecindad, superando por fin las trabas administrativas en su convivencia diaria.








