La inflación en España se ha mantenido estable en el 3,2% en junio, encadenando de esta manera su tercer mes consecutivo en la misma tasa interanual. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este miércoles los datos definitivos, que muestran una intensa presión al alza por parte de la energía, compensada por la moderación en el precio de los alimentos y el comportamiento de los combustibles.
El impacto de la factura eléctrica y el respiro temporal de los carburantes en el consumo
El elemento que más ha presionado al alza el índice de precios de consumo (IPC) durante el sexto mes del año ha sido la factura de la electricidad, que registró un repunte interanual del 6% en junio, un dato que contrasta con el descenso del -5,5% experimentado en mayo. El coste del gas también ha mostrado una tendencia alcista en este periodo.
Por el contrario, los carburantes y combustibles registraron un abaratamiento en junio. Este descenso ha sido consecuencia directa de una tregua temporal en el conflicto de Oriente Medio, concretamente en la zona del estrecho de Ormuz, un periodo de calma en los mercados internacionales que actualmente ya se considera roto.
La moderación de la cesta de la compra y la evolución de la tasa subyacente en España
En el análisis de la inflación estructural, la inflación subyacente —que no tiene en cuenta para su cálculo ni los alimentos no elaborados ni los productos energéticos debido a su alta volatilidad— descendió una décima en comparación con el mes anterior, situándose en el 2,9%.
Asimismo, la cesta de la compra ofreció un ligero alivio para las economías domésticas. Los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas crecieron a un ritmo del 1,9% en junio, lo que supone una moderación frente a la tasa del 2,2% que se había registrado durante el mes de mayo.








