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Reparación de fachadas de mortero; guía para edificios en Madrid

Las heladas y el calor extremo aceleran el deterioro de los acabados de mortero en los edificios madrileños. Los expertos señalan que sanear entre un 5% y un...

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Las heladas y el calor extremo aceleran el deterioro de los acabados de mortero en los edificios madrileños. Los expertos señalan que sanear entre un 5% y un 15% de la superficie suele ser suficiente para garantizar la seguridad sin sustituir el revestimiento original.

El paso del tiempo y las duras condiciones climáticas de la capital deterioran de forma inevitable las envolventes de los edificios. En la Comunidad de Madrid, gran parte del parque inmobiliario cuenta con acabados exteriores de mortero tradicional. Aunque se trata de un material resistente, requiere un mantenimiento periódico para evitar problemas mayores. Afrontar la rehabilitación de una fachada de mortero es una decisión clave para garantizar la seguridad estructural y revalorizar las viviendas.

Los riesgos de un mortero deteriorado en la fachada

Las fachadas de mortero están expuestas de manera constante a contrastes térmicos extremos (con veranos muy calurosos e inviernos de heladas), además de la lluvia y la contaminación urbana. Con el paso de los años, estas condiciones provocan patologías comunes como fisuras, grietas, humedades por filtración y pérdida de adherencia del revestimiento.

Ignorar estas señales de desgaste puede salir muy caro a largo plazo. Las grietas permiten que el agua de lluvia penetre directamente en los muros del edificio, debilitando los elementos estructurales y generando humedades y mohos en el interior de los pisos. Además, el peligro de desprendimiento de cascotes a la calle representa un grave riesgo de seguridad para los peatones y una responsabilidad legal directa para la junta de propietarios.

"En muchas comunidades se piensa que una grieta se arregla con un parche de masilla y una mano de pintura, pero eso es solo un remedio temporal. Si no se pica y se sanea a fondo la base del mortero viejo, la humedad volverá a salir y el revestimiento nuevo terminará cayéndose tarde o temprano", explican desde el departamento técnico de Verticalia Fachadas.

Proceso técnico de reparación y protección sobre la fachada existente

A la hora de rehabilitar una fachada de mortero, el objetivo no es sustituir toda la capa exterior del edificio, sino trabajar sobre el soporte original respetando sus propiedades. La intervención se realiza mediante un proceso minucioso por fases:

Saneado y picado localizado: se inspecciona el paramento y se pican únicamente las zonas ahuecadas, fisuradas o dañadas, que habitualmente representan entre un 5% y un 15% de la superficie total del edificio. Si aparecieran hierros corrugados, se les aplicaría un material pasivador para evitar que prolonguen su corrosión.

Enfoscado y reposición de mortero: en las áreas saneadas se aplica un mortero compatible con el soporte original —como morteros de cal en edificios históricos por su transpirabilidad o morteros cementosos en construcciones contemporáneas— para devolver la continuidad y planimetría al muro. Siempre que sea posible, se aplicará un aditivo específico para que el nuevo material tenga cierta flexibilidad y no fisure en el encuentro con el material original.

Revestimiento y pintura de acabado: una vez consolidada la base, se aplica un revestimiento de protección exterior (como pinturas al silicato o acrílicas de alta transpirabilidad), que sella el conjunto frente al agua de lluvia y la contaminación sin impedir que el muro respire.

La necesidad de contar con especialistas en trabajos en altura

La rehabilitación de fachadas es una obra de gran envergadura que exige un alto nivel de especialización técnica. No se trata solo de la aplicación de los materiales, sino de garantizar la seguridad durante todo el proceso.

El uso de andamios o técnicas de trabajos verticales requiere una planificación rigurosa de la seguridad vial y laboral. Contar con un equipo profesional cualificado asegura que las obras se ejecuten respetando las normativas vigentes, minimizando las molestias para los residentes y garantizando resultados que mantengan el edificio protegido y estéticamente impecable durante décadas.

En conclusión, la rehabilitación de una fachada de mortero es una inversión en la salud del propio edificio. Retirar el material degradado y aplicar revestimientos protectores de calidad no solo frena el deterioro estructural y previene accidentes en la vía pública, sino que también mejora el confort térmico en las viviendas y moderniza la imagen de la comunidad de propietarios, aumentando el valor real de cada piso.

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