El Gobierno de Navarra ha dado un paso significativo al aprobar el proyecto de Decreto Foral que regula el currículo de la Educación Básica Obligatoria (EBO) en centros de educación especial y en estructuras específicas para alumnado con necesidades educativas especiales.
En la presentación del Decreto, Carlos Gimeno, consejero de Educación, destacó que la normativa «supone un cambio relevante en la manera de entender la educación del alumnado con necesidades educativas especiales». Este enfoque no solo adapta el currículo ordinario, sino que lo construye en torno a dimensiones clave como la autonomía, participación y derechos, ofreciendo un currículo flexible que se ajusta a las necesidades de cada estudiante.
Un currículo adaptado a las necesidades individuales
El nuevo currículo responde a una demanda histórica de los centros de educación especial, proporcionando soporte normativo al trabajo técnico desarrollado con el alumnado. Además, permite a las estructuras específicas en centros ordinarios ampliar su oferta curricular, integrando habilidades y competencias del currículo de educación especial según las necesidades del alumnado y la modalidad de escolarización elegida.
La Ley Orgánica 2/2006, modificada por la Ley Orgánica 3/2020, establece el principio de equidad en la educación, garantizando igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de la personalidad. La inclusión educativa es uno de los ejes principales para superar cualquier discriminación, actuando como elemento compensador de desigualdades. La Orden Foral 69/2023 regula la inclusión educativa en Navarra, permitiendo a las familias elegir la modalidad de escolarización más inclusiva para su hijo/a.
Adaptación a la nueva realidad social y legislativa
El currículo para la Educación Básica Obligatoria en centros de educación especial y estructuras específicas contempla los derechos del alumnado y sus familias al elegir el régimen de escolarización, promoviendo igualdad de enseñanzas y oportunidades. Esto permite que alumnado que antes estaba en centros de educación especial pueda optar por estructuras en centros ordinarios, complementando sus necesidades educativas.
El nuevo marco regulador se alinea con la evolución del sistema educativo en Navarra y los cambios normativos desarrollados. Se organiza en torno a dimensiones de la definición de discapacidad intelectual de la Asociación Americana de Discapacidad Intelectual y del Desarrollo (AAIDD), promoviendo la inclusión efectiva mediante apoyos personalizados y generalización a entornos reales como el aula, la familia y la comunidad.
Carlos Gimeno subrayó que el cambio más profundo es conceptual. «El currículo se plantea desde el modelo de apoyos, calidad de vida y derechos», tomando como referencia las dimensiones de Schalock y Verdugo. Esto significa que el objetivo educativo es que el alumnado aprenda lo que le permita desenvolverse mejor en su vida, más allá de adquirir contenidos específicos.
Un enfoque colaborativo para el desarrollo del currículo
La propuesta curricular se ha construido a partir de un trabajo colaborativo entre el Centro de Recursos para la Equidad Educativa de Navarra (CREENA) y representantes de los cuatro centros de educación especial de Navarra, junto con personal técnico, docentes y expertos externos. Esta iniciativa se alinea con la normativa educativa vigente en Navarra, teniendo en cuenta derechos, equidad, autonomía, apoyos y calidad de vida del alumnado con discapacidad intelectual.
El currículo se fundamenta en disposiciones legales clave y se basa en el enfoque de derechos, contemplando como eje fundamental la elección por el régimen de escolarización. Ofrece un currículo amplificado que enriquece las enseñanzas con ámbitos adicionales al desarrollo conceptual y académico, proponiendo un currículo para cada enseñanza con una estructura común y fundamento sólido.
Aunque otras comunidades autónomas ya cuentan con programas y regulaciones específicas, Navarra ha desarrollado un modelo propio. Este currículo se organiza desde las dimensiones de la definición de discapacidad intelectual, habilidades adaptativas y el modelo de calidad de vida, vinculándolo con derechos e intensidad de apoyos, lo que supone un cambio fundamental en la evaluación.
El Consejo Escolar de Navarra emitió un dictamen favorable sobre este proyecto de Decreto Foral, reconociendo el papel fundamental de las familias en el proceso educativo. Estas aportarán información, establecerán objetivos y realizarán seguimiento en el hogar, el centro educativo y la comunidad, contribuyendo al éxito de esta iniciativa educativa.



