Sarriguren Web

¿Política de vivienda o política con la vivienda?

Artículo de opinión de Juliana Archuncia, Concejala del Ayuntamiento del Valle de Egüés por Vecinos por el Valle

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Desde Vecinos por el Valle queremos ser claros: no estamos en contra de que se construya vivienda, pero sí estamos en contra de que se vuelva a repetir el mismo modelo que llevamos años sufriendo en el Valle de Egüés.

Han gobernado UPN, PSN y Geroa Bai. Todos han tenido tiempo. Y, sin embargo, seguimos esperando infraestructuras básicas que nunca llegan cuando se prometen. La realidad es que el crecimiento siempre va por delante y los servicios llegan tarde, mal o los acabamos pagando directamente los vecinos.

Hoy, además, nos hemos encontrado con una sorpresa: hemos conocido a través de la presentación de la presidenta del Gobierno el proyecto de viviendas en Sarriguren. No es que nos opongamos al desarrollo, pero sí queremos dejar claro que consideramos que Sarriguren y el valle no están preparados actualmente para asumir la construcción de tantas viviendas sin que antes se garanticen los servicios, las infraestructuras y el mantenimiento necesarios.

Ahora se anuncian miles de viviendas, equipamientos, servicios y barrios “sostenibles”, pero esto ya lo hemos escuchado antes. Y la experiencia nos demuestra que, en lo esencial, no se cumple. Tampoco ha servido de mucho el supuesto proceso de escucha a los vecinos, que en la práctica ha quedado en un mero trámite sin efectos reales ni cambios en las decisiones finales.

Da la sensación de que no estamos ante una política de vivienda seria, sino ante una estrategia política que se activa especialmente en momentos cercanos a periodos electorales. Se habla de vivienda porque es un problema real de la ciudadanía y porque genera impacto político, no porque exista una planificación estable, comprometida y financiada a largo plazo.

Esto no es hacer política de vivienda. Es hacer política con la vivienda.

Mientras tanto, los ciudadanos de a pie seguimos asumiendo las consecuencias: más población, más presión sobre los servicios, más costes… y menos respuestas. Y todo ello con un coste que ya llevamos años asumiendo directamente los vecinos, como ocurrió con la escuela infantil, el comedor del colegio y el polideportivo, financiados con recursos municipales y esfuerzo ciudadano. Eso sí, a la foto vienen todos, pero a la hora de aportar financiación real, ninguno aparece.

En este contexto tampoco podemos olvidar lo más básico del día a día: calles con falta de limpieza adecuada, aceras deterioradas, mantenimiento insuficiente y una sensación general de abandono en servicios cotidianos que deberían estar garantizados desde hace tiempo. A esto se suma la falta de agilidad en la administración y una comunicación claramente mejorable entre concejos, que dificulta la coordinación y la respuesta a los problemas reales del municipio.

En relación con la Casa de Cultura, en el próximo pleno se va a votar el contrato de construcción y, a día de hoy, no existe un compromiso claro y cerrado del Gobierno de Navarra sobre su financiación. Lo razonable habría sido una cofinanciación clara desde el inicio por parte del Gobierno de Navarra, como ocurre en otras infraestructuras de este tipo, en lugar de trasladar toda la carga al Ayuntamiento.

Las alternativas para el municipio son limitadas: recurrir a endeudamiento, al uso del remanente o incluso a la venta de patrimonio municipal en zonas como Gorraiz o Egüés. En cualquier caso, el resultado es el mismo: una carga económica que recae sobre el propio municipio. Una vez más, la incertidumbre se traslada al Ayuntamiento y, en consecuencia, a los vecinos, que acabamos asumiendo el peso económico de infraestructuras que deberían estar garantizadas desde el inicio.

No es una cuestión de estar en contra del crecimiento, sino de exigir que se haga con responsabilidad, con compromisos firmes, con financiación asegurada y con servicios básicos garantizados desde el primer momento. Porque si no, lo que se está planteando no es un desarrollo equilibrado, sino volver a trasladar toda la carga al Valle de Egüés y a sus vecinos.

Y sinceramente, no nos fiamos, porque ya lo hemos vivido.

Juliana Anchundia Correa

Concejala del Ayuntamiento del Valle de Egüés por Vecinos por el Valle



 

ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN