Tras el riesgo de colapso de esta mañana, los negociadores climáticos se acercan a un acuerdo en el último minuto

La XXVII Conferencia de las Partes de Cambio Climático de la ONU que se celebra en Sharm-El Sheikh se encamina al final con un acuerdo en el último minuto después de que a primeras horas de este sábado, una jornada de prórroga del calendario previsto, la cumbre haya estado a punto de saltar por los aires, con la Unión Europea que anunció que estaba dispuesta a marcharse de Egipto antes de ser «cómplice» de un mal resultado.

Los nuevos textos de negociación presentados por la Presidencia Egipcia, que encabeza el ministro de Exteriores, Sameh Shoukry, han logrado cierto progreso en un acuerdo de base para la financiación de los países más pobres y más afectados por los efectos del calentamiento global.

La propuesta, según Bloomberg, podría establecer un nuevo fondo de cara al próximo año para financiar los costes de los daños climáticos. Mientras las conversaciones seguirán hasta la noche, los negociadores se han centrado ahora en lograr un lenguaje que pueda satisfacer las demandas de la Unión Europea que quieren una acción más fuerte en materia de mitigación del cambio climático.

Este sábado por la tarde los delegados están negociando a puerta cerrada intentando encontrar un texto que satisfaga a las 200 naciones antes de que los ministros regresen a sus casas después de dos semanas de negociaciones. La versión final se dará a conocer en una sesión plenaria que pondrá fin a la Cumbre.

«Soy cautelosamente optimista en este momento», ha manifestado el ministro de Energía y Clima de Noruega, Espen Barth Eide, horas después de que el día comenzara con la amenaza del jefe de la delegación de la UE, Frans Timmermans, de abandonar las negociaciones en el Mar Rojo.

Ese ha sido, precisamente el primer movimiento en el encuentro, para tratar de lograr un progreso a partir de un una promesa en el mecanismo de pérdidas y daños a cambio de una línea más dura en materia de emisiones.* «La UE está unida en la ambición para avanzar en construir sobre lo que acordamos en Glasgow», indicó Timmermans acompañado por una nutrida representación de ministros de energía y clima de los Veintisiete. «Nuestro mensaje a las partes es claro: no podemos aceptar que el (objetivo) del 1,5ºC muera aquí hoy», advirtió.

El avance alcanzado en pérdidas y daños ha sido posible al añadir una línea en el texto que garantiza que los fondos se destinarán solo a los países más vulnerables, como los pequeños estados insulares y las naciones menos desarrolladas. El texto también incluye una referencia que podría incluir a otros países, como China, en la resolución del problema. Se incorporarían así a los países de economías emergentes que se han convertido en la actualidad en algunas de las naciones con mayor volumen de emisiones de gases de efecto invernadero.

La UE exige que el pico de emisiones globales se alcance en 2025 y apela a que el abandono gradual de combustibles fósiles, que no estaban en la anterior versión del texto, interpretado por la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico de España, Teresa Ribera, como una «falta de respeto» a los negociadores. Sin embargo, se ha trabajado en encontrar un lenguaje que pudiera contentar las preocupaciones europeas.

El Reino Unido, un aliado clave de la UE en materia de clima, afirmó que el último texto amenazaba con hacer retroceder la acción climática lograda en la anterior cumbre en Glasgow (Escocia), lo que suponía una indicación de que habría que avanzar en mitigación antes de que el bloque europeo estuviera dispuesto a firmar el acuerdo.

El que fuera presidente de la COP26 y negociador de Reino Unido, Alok Sharma, advirtió: «El texto actual no va más allá de Glasgow y ni siquiera nos lleva hasta Glasgow».

Mientras, el acuerdo en materia de pérdidas y daños ha sido aplaudido por las delegaciones africanas que daban por aseguradas las promesas de compensación antes de que la Cumbre comenzara. «Es una victoria, no solo para África, sino para las naciones en desarrollo», aseguró el jefe del grupo africano de negociadores, Ephraim Mwepya Shitima. «Volveremos sonriendo», añadió.

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