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VOX revoluciona el panorama político de Andalucía…y de España

Ocurrió con Podemos y la crisis económica. Lo de Ciudadanos fue más centrado en lo que ocurría en Catalunya. VOX, por el contrario, no es un movimiento o partido político centrado en un tema muy concreto. La desafección ciudadana en diferentes temas  ha aglutinado parte del voto en un partido que, veremos, el recorrido que tiene en una derecha sumamente desfragmentada, incoherente a su forma de ser clásica

Han entrado. Lo de Vista Alegre no fue un momento efervescente en el que un desconocido partido con un líder herido con su antiguo partido mostraba su músculo electoral. No se sabía la fuerza real con la que contaban. Pues bien, en Andalucía se sabe. Una irrupción incontestable que con el incremento fundamental de Ciudadanos lograrían junto a un felizmente derrotado PP desalojar a los socialistas del poder tras casi cuatro décadas.

Podemos se desvanece. Unas luchas fraticidas y unos líderes cada vez más desconectados con la realidad tras su momento efervescente y a la sombra de la Sexta y de la crisis hacen que, inexorablemente, la sociedad no les vea como alternativa viable. Tocar el poder es lo que tiene. Por su parte, los dos partidos históricos comienzan a sufrir las consecuencias reales de la entrada de nuevas formaciones. Ciudadanos y en estas últimas semanas VOX es la prueba palpable de ello. Se acabó el bipartidismo.

PSOE, Partido Popular y Podemos pierden votos, de forma absoluta y relativa, en Andalucía. Ciudadanos y VOX son los grandes ganadores de ello. La izquierda pierde casi 700.000 votos, la abstención sube cinco puntos pero no es suficiente para equilibrar la subida de Ciudadanos y VOX.

La inmigración, la crisis que tanto afecta a determinadas zonas de Andalucía, la desafección con un sistema basado, en muchas ocasiones, en la corrupción, alienación básicamente con una Junta en la que amplias capas de la sociedad andaluza no confían. Catalunya en menor medida y que el PP tampoco ha sabido recoger los votos de esa desafección ha provocado que las derechas más radicales asuman esos resultados.

En momentos convulsos, suelen ser las derechas bien estructuradas quienes recojan los votos del “miedo”, las izquierdas siempre los recogen cuando esos momentos difíciles están relacionados esos momentos con la economía. Ese “miedo” y ese hartazgo ha finiquitado a Susana Díaz, quien debiera dimitir tras llevar al PSOE de Andalucía a una futura travesía en el desierto. El PSOE de España está en juego.

 

 

 

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