CÍRCULO ROJO -. Hay libros que nacen como un gesto íntimo y terminan convirtiéndose en un legado. La luz de mi hija, primera obra de la autora valenciana Sonia Caudeli, pertenece a esa colección de textos escritos no para hacer literatura, sino para sostenerse en ella. Concebido inicialmente como una carta de cumpleaños a su hija Laura —fallecida a los nueve años tras una larga batalla contra la leucemia—, el manuscrito creció sin que su autora lo buscara. “Solo quería escribirle una carta por su undécimo cumpleaños. Cuando me quise dar cuenta, llevaba tres días sin poder parar”, confiesa.
Ese impulso inicial, íntimo y desgarrado, se convirtió en un libro de casi 200 páginas en el que la autora no narra únicamente una pérdida: la habita.
Pocas veces un testimonio literario se construye desde un lugar tan desprovisto de artificio. Sonia escribe con una claridad emocional que sorprende en una autora novel. No busca héroes ni metáforas; tampoco pretende suavizar lo insoportable. Su relato avanza como avanza el duelo: a veces en ráfagas de lucidez, otras en un murmullo que parece no querer salir, y en ocasiones con una serenidad inesperada que solo quienes han caminado la oscuridad pueden sostener.
A pesar de la crudeza del tema, La luz de mi hija no es un libro oscuro. En realidad, está atravesado por una luz obstinada —esa que aparece en el título— y que la autora identifica como “el amor más puro y profundo que una madre puede sentir hacia su hija”. Sus páginas están llenas de escenas cotidianas en el hospital que se convierten en momentos suspendidos, cargados de una intimidad luminosa: una niña que hace puzles mientras recibe quimioterapia, un cumpleaños celebrado entre batas blancas, la voz de una hermana mayor que promete valentía sin entender del todo el significado de la palabra.
Sonia no escribe para quedarse en el dolor, sino para acompañar a quienes lo transitan. “El libro va dirigido a todas aquellas personas que están atravesando un duelo o una crisis emocional”, explica. Y esa voluntad de sostener al lector se percibe en cada página. La luz de mi hija no es una crónica sobre la enfermedad, sino una invitación a mirar el duelo desde otro lugar: como una transformación posible, como un tránsito que, aunque devastador, también revela una forma nueva de estar en el mundo. El libro, de hecho, se mueve entre dos pulsos: la narración minuciosa de la enfermedad y un viaje interior que comienza tras la despedida y se abre a una espiritualidad serena, sin dogmas ni solemnidades.
En un momento literario en el que la autoficción ha normalizado el yo como materia narrativa, la propuesta de Sonia se sitúa en otra frecuencia. Aquí el yo no busca protagonismo, sino honrar un vínculo. El lector siente que entra en un territorio sagrado, donde cada frase parece escrita con el pulso exacto para hacer honor la memoria de la niña. El resultado es un libro que estremece, sí, pero también calma. “Es un libro que abraza el corazón y deja huella”, dice la autora, y no hay exageración en esa afirmación.
Quizá lo más notable de este debut sea su propósito final: transformar una historia marcada por la tragedia en una herramienta de luz. El libro insiste, de principio a fin, en la misma certeza: del dolor también se sale. No indemne, pero sí más despierto. Más consciente. Más humano.
Publicada por Editorial Círculo Rojo, La luz de mi hija se presenta como una obra que excede el género testimonial: es, ante todo, una declaración de amor que se niega a extinguirse. Y como ocurre con los libros necesarios —los pocos que no se escriben desde la ambición literaria, sino desde la urgencia vital—, su fuerza no reside en el artificio, sino en la verdad.
A veces la literatura aparece donde menos se espera: en el temblor de una madre que escribe para no deshacerse. Sonia Caudeli lo hizo. Y el resultado es un libro que, en lugar de cerrar una herida, abre una luz.
SINOPSIS
La luz de mi hija: Un viaje de duelo, sanación y transformación es un testimonio de amor, resiliencia y crecimiento personal. Nacido de una experiencia profundamente conmovedora, este libro no solo aborda el duelo, sino también el poder de la sanación y la transformación en los momentos más difíciles de la vida.
Dividido en dos partes, la primera nos sumerge en el transcurso de la enfermedad de la hija de la autora, quien, con tan solo 9 años, no pudo superar la leucemia. La segunda parte recorre el camino del duelo, mostrando cómo, a pesar del dolor, es posible volver a encontrar sentido y luz en la vida. A través de su vivencia, la autora nos enseña que el duelo es también un aprendizaje y que, aunque transforma para siempre, puede abrir la puerta a una nueva forma de vivir, más consciente y sanadora.
Este libro es una guía para quienes enfrentan una pérdida y también para quienes atraviesan cualquier crisis emocional. Nos recuerda que el duelo no es únicamente sufrimiento, sino también una oportunidad para crecer, amar más profundamente y renacer con una mirada distinta.
Si el duelo ha llenado tu vida de sombras y buscas un camino de sanación, estas páginas pueden convertirse en un faro de luz en tu viaje.
AUTORA
Nacida en Gandía (Valencia), es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y actualmente trabaja en el sector bancario.
Nunca imaginó escribir un libro, pero la trascendencia de una de sus hijas marcó un antes y un después en su vida. A partir de esa experiencia se embarcó con fuerza y valentía en la escritura de esta obra, con el propósito de ayudar, inspirar, motivar y dar luz a quienes atraviesan momentos de dolor y sufrimiento.
A través de su vivencia ofrece un mensaje de esperanza, fortaleza y transformación, invitando al lector a encontrar sentido en la adversidad y a descubrir su propia capacidad de sanar y seguir adelante.







