Arte y espiritualidad. La visión de Fermín Fleites sobre el Chamanismo

Explorar la antropología cultural a través del arte es un desafío poco viable en un mundo de conexiones de alta velocidad. En tiempos en que la Inteligencia Artificial puede solucionar todo o casi todo, el regreso a los orígenes del pensamiento humano puede resultar completamente utópico o al menos imposible. 

Los esfuerzos artísticos de Fermin Fleites por conciliar mediante el arte el mundo contemporáneo y el pensamiento presente en las Comunidades tradicionales no son meras creaciones artísticas, sino un profundo reflejo de su viaje de investigación, estrechamente entrelazado con la antropología cultural. Sus experiencias en Perú y la Selva Amazónica atravesando los Andes y los paisajes urbanos, revelan un tapiz de influencias que dieron forma a los grupos humanos que hoy conocemos. Al profundizar en los mecanismos de resistencia y folclorización en respuesta a las influencias culturales externas de estos grupos, Fleites encontró una amplia gama de personajes, desde artistas hasta practicantes de cultos antiguos en regiones del Caribe, Los Andes y el Cusco que componen el ecosistema de su obra.

Narrativas artísticas y conexiones humanas

Dentro de las narrativas de Fleites se encuentran las historias de chamanes en Cusco, Babalaos en el Caribe y practicantes de Vudú en Haití, cada uno de los cuales encarna una conexión única con la naturaleza y la tradición a pesar de las influencias cosmopolitas de la era moderna. Estos encuentros resaltaron la fuerza duradera de las prácticas culturales y la praxis social arraigadas en sus respectivas realidades.

Visiones artísticas y realidades materiales

La visión artística de Fleites trasciende la mera representación; encarna una profunda conexión con la realidad. Sus obras capturan la esencia del intercambio cultural a través de materiales obtenidos mediante el trueque. Elementos como el cañón de chicha simbolizan no solo objetos sino también reservorios culturales transmitidos de generación en generación, que conllevan significados profundos vinculados a la adolescencia, el despertar espiritual y el sustento cultural.

La odisea artística de Fermín Fleites sirve como testimonio de la profunda interacción entre el arte, la antropología y la identidad cultural: un tapiz tejido con hilos de tradición, modernidad y conexiones humanas que trascienden las fronteras geográficas.

El viaje de Fermín Fleites al corazón del arte contemporáneo, ofrece una visión única de la combinación de tendencias del Arte Contemporáneo, artistas y sus historias, y la profunda conexión entre el Arte, la Antropología y la historia humana. Un testimonio del poder duradero de los artistas contemporáneos para navegar y documentar las complejidades de la identidad y la influencia cultural. Sus interacciones con practicantes de cultos y chamanes en Cusco, por ejemplo, subrayan los temas universales que conectan culturas dispares; temas como la relación con la naturaleza y el crecimiento espiritual, que siguen siendo vibrantes incluso en los entornos cosmopolitas del siglo XXI. Este diálogo intercultural no es solo un sello distintivo de las tendencias del arte contemporáneo, sino también un puente que conecta lo antiguo con lo moderno, lo local con lo global. En tiempos en los que Dios, el espíritu y lo humano están siendo puestos en duda por la tecnología.

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