El arzobispo de Santiago recuerda a los muertos en el mar y lamenta los incendios

Ha expresado su solidaridad con las víctimas de la guerra y su apoyo a la persona «desde su concepción hasta la muerte natural»

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 25 (EUROPA PRESS)

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ha pedido este lunes, 25 de julio, la intercesión del Apóstol Santiago para todas las víctimas de violencia, así como para las familias de los fallecidos en el mar y los afectados por los incendios forestales, una lacra ante la que ha clamado pidiendo que «el único humo que vuele en las alturas sea el del Botafumeiro».

Así ha respondido a la Ofrenda que ha realizado en la festividad del Apóstol el rey Felipe VI, que ha acudido a Santiago a cumplir esta tradición acompañado de la reina Doña Letizia, de la Princesa de Asturias y de la infanta Sofía.

Monseñor Barrio ha pedido la intercesión del Apóstol «para todos los pueblos de España, en especial para el pueblo gallego» y para «las personas víctimas de la violencia y de las guerras en Ucrania y otros países». «Que el deseo de paz en todos los países del mundo se haga realidad», ha dicho.

Asimismo, ha pedido por los fallecidos en los incendios forestales y por las personas que han perdidos sus bienes por esta causa, confiando en que «el único humo que vuele las alturas sea el del Botafumeiro».

También ha orado ante el Apóstol por los fallecidos en el mar y por sus familias, como las de las 21 víctimas mortales de hundimiento del Villa de Pintanxo, y por los gobernantes, para que «el Señor les conceda fortaleza, generosidad y constancia en la búsqueda del bien común y de la renovación ética y moral de nuestra sociedad».

RAÍCES CRISTIANAS

Tras agradecer la presencia de la Familia Real, el arzobispo ha animado a buscar el sentido de la vida profundizando en las raíces cristianas. «Es necesaria la reflexión que procede de un trasfondo religioso y que recoge siglos de experiencia y de sabiduría. Llenar nuestro vacío con lo inútil, arrancando las raíces de nuestro origen, es una pretensión vana que dificulta construir la ciudad de Dios sin anestesiar los hechos que molestan y borrarlos de nuestra mente», ha dicho.

En esta línea, monseñor Barrio ha pedido que, «por las grietas de la condición humana» entre «la luz que viene de lo alto». «Volver a Dios descubre que la verdad nos hace libres», ha dicho el arzobispo, para quien «olvidar la dimensión trascendente dificulta salir de las indefiniciones».

Del mismo modo, ha reclamado «el respeto por la dignidad de la persona desde su concepción hasta la muerte natural», algo que ha de ser «la norma inspiradora del auténtico progreso social, económico, cultural y científico».

Para concluir, Julián Barrio ha instado a «colaborar» para «humanizar la convivencia» con los «valores esenciales de la austeridad, el esfuerzo, la solidaridad y la caridad», recordando que «la cultura cristiana es una contracultura en esta sociedad compleja, mareante y contradictoria». «Es necesario crear puntos luminosos de humanidad nueva con aquella forma originaria de vida que Jesús nos trajo», ha apostillado.

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