Hay formas muy distintas de expresar una idea o pensamiento político. Unas enriquecen la convivencia. Otras, la destrozan.
Las pintadas que inundan Sarriguren no son simples garabatos ni expresiones artísticas espontáneas. Son actos deliberados de propaganda ideológica que utilizan el espacio público como soporte de imposición y señalación a quien piensa diferente. Quienes creemos y vivimos en democracia asumimos que las ideas se defienden con palabras, argumentos y votos, no con eslóganes trazados a spray sobre muros ajenos y comunes. Está claro que hay quien no vive, ni cree, en estos ideales.
Sarriguren está lleno de pintadas que atacan directamente a la libertad democrática sustituyendo el debate por el señalamiento. Convertir paredes y fachadas en altavoces de una sola visión política no es participación ciudadana, como algunos defienden. Es ocupación simbólica y partidista del espacio común.
Cada pintada supone un desprecio al esfuerzo colectivo y social de quienes trabajan y apuestan por mantener Sarriguren y el Valle de Egüés, cuidado y habitable. Además supone, una falta de respeto a vecinos y comerciantes que ven cómo sus fachadas se convierten en tablones de propaganda sin haber dado jamás su consentimiento.
Especialmente me preocupa el trasfondo que revelan muchas de estas acciones. Se trata de una estrategia de agitación que instrumentaliza a la juventud como brazo ejecutor de una confrontación ideológica permanente. En lugar de promover pensamiento crítico, diálogo y respeto, se empuja a jóvenes a reproducir consignas y a participar en dinámicas de tensión que poco tienen que ver con una sociedad abierta y plural.
Por eso es imprescindible una condena clara y sin matices de estas prácticas. Porque normalizar el vandalismo político es abrir la puerta a que la imposición sustituya al diálogo.
Una democracia madura no necesita paredes que griten consignas. Necesita ciudadanos que piensen, hablen, discrepen y convivan. Pero para ello, está claro que, hay que tener un nivel de educación.
Quiero agradecer y felicitar a los autores que han tenido la irresistible necesidad de pintarrajear los bajos de mi vivienda familiar. Una expresión artística de dudosa calidad y mal gusto. Una especie de ritual trasnochado, de quien se ha quedado superado por la historia y la realidad, y trata de mirar al pasado consciente que cada día pasa, se hunde sin solución de continuidad en la marginación social.
Pintadas como estas, expresan el fracaso del sistema educativo, que es incapaz de encauzar y recuperar para la sociedad a estos grupos marginales reducidos de jóvenes y no tan jóvenes.
Javier Villanueva Aldave Concejal de Juventud por UPN en el Ayuntamiento del Valle de Egüés
PUBLICIDAD
Sarriguren Web
La suciedad ideológica en Sarriguren
Artículo de opinión de Javier Villanueva, UPN Valle de Egüés
Publicado: 07/02/2026 ·
19:28
· Actualizado: 07/02/2026 · 19:33
LO MÁS LEIDO
-
1Cinco agentes de la Policía Foral mueren en un trágico accidente en la AP-8 cuando se dirigían a prácticas en Gipuzkoa
-
2Perfil de los cinco agentes fallecidos en el trágico accidente en Elgoibar
-
3Navarra, conmocionada por los cinco agentes de Policía Foral fallecidos en Elgoibar
-
4Remírez: "Hoy es un día muy triste para la Policía Foral y para toda Navarra"
-
5Un hombre de sesenta años fallece tras la salida de vía de su vehículo en la carretera N-135 en Esteribar
-
6Un vehículo atropella a un peatón, que está herido grave, y derriba dos farolas en Mendillorri
-
7[VIDEO] Inauguración de la Tómbola de Cáritas 2026
-
8El pamplonés Mikel Sanz gana el XXVI Concurso de Pintura al Aire Libre de la Mancomunidad
ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN
- La suciedad ideológica en Sarriguren · Stick Noticias · Stick Noticias
- Mundo
- Sociedad
- Política
- Economía
- Territorios
- Sucesos
- Educación
- Salud y ciencia
- Tecnología
- Cultura
- Curiosidades
- Deportes
- Negocios al día
- Notas de prensa
- Empresarial
- Quiénes somos
- Contacto
- Publicidad
- Aviso Legal
- Cookies
- Seguridad
- Protección de datos


