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De Galicia al Mediterráneo; el camino ahora es mucho más corto de lo que se imagina

En Galicia todos los caminos parecen conducir a Santiago. Lo que quizá no todos sepan es que uno de ellos comienza a cientos de kilómetros, junto al Mediterráneo. El Camino de Levante parte de València y atraviesa la península hasta Zamora, donde enlaza con la Vía de la Plata para continuar hacia Galicia. Un recorrido histórico que, tradicionalmente, se ha estructurado en 27 etapas.

  • De Galicia al Mediterráneo; el camino ahora es mucho más corto de lo que se imagina

En Galicia todos los caminos parecen conducir a Santiago. Lo que quizá no todos sepan es que uno de ellos comienza a cientos de kilómetros, junto al Mediterráneo. El Camino de Levante parte de València y atraviesa la península hasta Zamora, donde enlaza con la Vía de la Plata para continuar hacia Galicia. Un recorrido histórico que, tradicionalmente, se ha estructurado en 27 etapas.

Durante siglos, peregrinos llegados al puerto valenciano emprendieron desde allí el largo camino hacia Santiago. Hoy es posible darle la vuelta a la historia: el trayecto que antes exigía semanas a pie y arduas jornadas bajo la lluvia o el sol, puede ahora recorrerse en sentido contrario en alrededor de hora y media de avión. Galicia y València vuelven así a estar conectadas, esta vez por nuevas rutas aéreas que acercan el Atlántico y Cantábrico al Mediterráneo.

Cuando el verano se despide en el norte, el Mediterráneo aún invita a salir

Galicia y València comparten más de lo que parece. Dos territorios con lengua propia, una identidad muy marcada y una relación inseparable con el mar. También comparten una cultura gastronómica donde el producto manda: pescados, mariscos, mercados, recetas transmitidas durante generaciones y esa costumbre de convertir la mesa en un lugar de encuentro.

Pero cuando el calendario avanza hacia el invierno aparece una diferencia importante: el clima. Mientras que en València en diciembre se registran temperaturas máximas de 17ºC y unas 155 horas de sol de media, en Galicia los termómetros bajan hasta los 8°C o los 12°C.

Un invierno claramente más suave en la capital del Turia que permite seguir disfrutando de terrazas, paseos junto al mar y planes al aire libre que ahora puede hacerse realidad gracias a los nuevos vuelos directos que desde noviembre operan desde Santiago y A Coruña. Una hora y media de trayecto es lo que separa ambos territorios que, pese a sus diferencias, comparten una fuerte relación con el mar, el producto, la gastronomía y una identidad propia.

Para empezar a descubrir València, se propone un recorrido de tres días por algunos de los lugares que mejor definen la ciudad, desde Ciutat Vella y el Mercat Central hasta los arrozales de la Albufera y el Mediterráneo y su parte más futurista. Esta ruta es solo un punto de partida para acercarse a algunas de las muchas caras de esta hermosa ciudad.

Día 1. Sabores, historia y terrazas en el corazón de València

La primera parada es el Mercat Central, uno de los lugares que mejor explican la cultura gastronómica valenciana. Frutas y verduras de la huerta, pescados, carnes, salazones y productos de proximidad llenan sus puestos cada mañana.

Para un gallego, esta forma de entender el mercado le resultará familiar. Galicia y València pueden tener despensas muy diferentes, pero comparten el respeto por la materia prima y una cocina profundamente vinculada a aquello que proporciona su territorio. Del producto de las rías y la huerta gallega al pescado del Mediterráneo y las verduras de la huerta valenciana: cambian los sabores, no la importancia de su origen.

Desde allí, toca recorrer Ciutat Vella, perderse entre plazas y calles históricas y aprovechar el buen tiempo para hacer una parada en alguna terraza. Un aperitivo antes de comer es también una buena manera de descubrir ese ritmo mediterráneo que sigue manteniendo la vida en la calle cuando en el norte las temperaturas ya empiezan a bajar.

Por último, es hora de sentarse a la mesa. Porque gallegos y valencianos saben bien que la gastronomía no consiste únicamente en comer: también es producto, tradición, conversación y tiempo compartido.

Día 2. Arrozales, tradición y una tarde junto al Mediterráneo

A pocos kilómetros del centro, el paisaje cambia por completo. La Albufera abre paso a arrozales, barracas, barcas y una laguna que explica buena parte de la cultura gastronómica valenciana.

La ruta lleva hasta El Palmar, donde merece la pena reservar mesa y probar una paella cocinada a leña en el entorno donde el arroz forma parte del paisaje y de la historia. Como ocurre con el pulpo, la empanada o tantos platos gallegos, aquí también existen recetas que son mucho más que comida: son identidad.

Tras la comida es hora de acercarse a la playa, caminar por la arena y disfrutar del horizonte infinito y el sol cuando en otras latitudes el invierno ya empieza a hacerse notar.

Día 3. La València más contemporánea

El último día es perfecto para descubrir la València más contemporánea con una visita a la Ciutat de les Arts i les Ciències, un gran espacio dedicado a la cultura, la ciencia y la naturaleza en el antiguo cauce del Turia.

El Hemisfèric, el Museu de les Ciències y el Oceanogràfic ofrecen diferentes maneras de completar la visita antes de regresar a Galicia. Tres días que son solo una manera de empezar. Porque València tiene muchas más caras por descubrir y, ahora, Galicia las tiene un poco más cerca gracias a las nuevas rutas por aire desde A Coruña y Santiago.

Del Atlántico y Cantábrico al Mediterráneo: nuevas conexiones directas

Desde principios de noviembre, las conexiones entre ambos territorios se refuerzan. A la conexión aérea de Vueling desde Santiago de Compostela se unen ahora los vuelos de Wizz Air desde esa misma ciudad y los de Volotea desde A Coruña, con un tiempo de vuelo de poco más de 1 hora.

Una nueva oportunidad para cambiar por unos días el norte por el Mediterráneo y dejarse llevar por la gastronomía, la cultura y el buen tiempo de València. Una ciudad que siempre guarda una razón más para quedarse un poco más. O para querer volver.

València espera a sus visitantes. En las agencias Halcón Viajes y B travel pueden descubrirse distintas propuestas para vivir la ciudad de una forma única y personalizada.

Galicia y València llevan siglos conectadas por un camino. Ahora, además, están más cerca que nunca por aire.

Y es que el verano no se acaba. Cambia de sitio.

Para obtener más información, se pueden consultar las propuestas disponibles aquí.

En Galicia todos los caminos parecen conducir a Santiago. Lo que quizá no todos sepan es que uno de ellos comienza a cientos de kilómetros, junto al Mediterráneo. El Camino de Levante parte de València y atraviesa la península hasta Zamora, donde enlaza con la Vía de la Plata para continuar hacia Galicia. Un recorrido histórico que, tradicionalmente, se ha estructurado en 27 etapas.

Durante siglos, peregrinos llegados al puerto valenciano emprendieron desde allí el largo camino hacia Santiago. Hoy es posible darle la vuelta a la historia: el trayecto que antes exigía semanas a pie y arduas jornadas bajo la lluvia o el sol, puede ahora recorrerse en sentido contrario en alrededor de hora y media de avión. Galicia y València vuelven así a estar conectadas, esta vez por nuevas rutas aéreas que acercan el Atlántico y Cantábrico al Mediterráneo.

Cuando el verano se despide en el norte, el Mediterráneo aún invita a salir

Galicia y València comparten más de lo que parece. Dos territorios con lengua propia, una identidad muy marcada y una relación inseparable con el mar. También comparten una cultura gastronómica donde el producto manda: pescados, mariscos, mercados, recetas transmitidas durante generaciones y esa costumbre de convertir la mesa en un lugar de encuentro.

Pero cuando el calendario avanza hacia el invierno aparece una diferencia importante: el clima. Mientras que en València en diciembre se registran temperaturas máximas de 17ºC y unas 155 horas de sol de media, en Galicia los termómetros bajan hasta los 8°C o los 12°C.

Un invierno claramente más suave en la capital del Turia que permite seguir disfrutando de terrazas, paseos junto al mar y planes al aire libre que ahora puede hacerse realidad gracias a los nuevos vuelos directos que desde noviembre operan desde Santiago y A Coruña. Una hora y media de trayecto es lo que separa ambos territorios que, pese a sus diferencias, comparten una fuerte relación con el mar, el producto, la gastronomía y una identidad propia.

Para empezar a descubrir València, se propone un recorrido de tres días por algunos de los lugares que mejor definen la ciudad, desde Ciutat Vella y el Mercat Central hasta los arrozales de la Albufera y el Mediterráneo y su parte más futurista. Esta ruta es solo un punto de partida para acercarse a algunas de las muchas caras de esta hermosa ciudad.

Día 1. Sabores, historia y terrazas en el corazón de València

La primera parada es el Mercat Central, uno de los lugares que mejor explican la cultura gastronómica valenciana. Frutas y verduras de la huerta, pescados, carnes, salazones y productos de proximidad llenan sus puestos cada mañana.

Para un gallego, esta forma de entender el mercado le resultará familiar. Galicia y València pueden tener despensas muy diferentes, pero comparten el respeto por la materia prima y una cocina profundamente vinculada a aquello que proporciona su territorio. Del producto de las rías y la huerta gallega al pescado del Mediterráneo y las verduras de la huerta valenciana: cambian los sabores, no la importancia de su origen.

Desde allí, toca recorrer Ciutat Vella, perderse entre plazas y calles históricas y aprovechar el buen tiempo para hacer una parada en alguna terraza. Un aperitivo antes de comer es también una buena manera de descubrir ese ritmo mediterráneo que sigue manteniendo la vida en la calle cuando en el norte las temperaturas ya empiezan a bajar.

Por último, es hora de sentarse a la mesa. Porque gallegos y valencianos saben bien que la gastronomía no consiste únicamente en comer: también es producto, tradición, conversación y tiempo compartido.

Día 2. Arrozales, tradición y una tarde junto al Mediterráneo

A pocos kilómetros del centro, el paisaje cambia por completo. La Albufera abre paso a arrozales, barracas, barcas y una laguna que explica buena parte de la cultura gastronómica valenciana.

La ruta lleva hasta El Palmar, donde merece la pena reservar mesa y probar una paella cocinada a leña en el entorno donde el arroz forma parte del paisaje y de la historia. Como ocurre con el pulpo, la empanada o tantos platos gallegos, aquí también existen recetas que son mucho más que comida: son identidad.

Tras la comida es hora de acercarse a la playa, caminar por la arena y disfrutar del horizonte infinito y el sol cuando en otras latitudes el invierno ya empieza a hacerse notar.

Día 3. La València más contemporánea

El último día es perfecto para descubrir la València más contemporánea con una visita a la Ciutat de les Arts i les Ciències, un gran espacio dedicado a la cultura, la ciencia y la naturaleza en el antiguo cauce del Turia.

El Hemisfèric, el Museu de les Ciències y el Oceanogràfic ofrecen diferentes maneras de completar la visita antes de regresar a Galicia. Tres días que son solo una manera de empezar. Porque València tiene muchas más caras por descubrir y, ahora, Galicia las tiene un poco más cerca gracias a las nuevas rutas por aire desde A Coruña y Santiago.

Del Atlántico y Cantábrico al Mediterráneo: nuevas conexiones directas

Desde principios de noviembre, las conexiones entre ambos territorios se refuerzan. A la conexión aérea de Vueling desde Santiago de Compostela se unen ahora los vuelos de Wizz Air desde esa misma ciudad y los de Volotea desde A Coruña, con un tiempo de vuelo de poco más de 1 hora.

Una nueva oportunidad para cambiar por unos días el norte por el Mediterráneo y dejarse llevar por la gastronomía, la cultura y el buen tiempo de València. Una ciudad que siempre guarda una razón más para quedarse un poco más. O para querer volver.

València espera a sus visitantes. En las agencias Halcón Viajes y B travel pueden descubrirse distintas propuestas para vivir la ciudad de una forma única y personalizada.

Galicia y València llevan siglos conectadas por un camino. Ahora, además, están más cerca que nunca por aire.

Y es que el verano no se acaba. Cambia de sitio.

Para obtener más información, se pueden consultar las propuestas disponibles aquí.