La presentación en la Librería Antonio Machado de las Salesas dio a conocer una propuesta literaria insólita: construir una historia con fragmentos de 136 libros de cien autores, sin escribir una sola frase propia. La editora Eva Serrano planteó los interrogantes sobre la originalidad y la creación literaria que atraviesan la obra.
Madrid, octubre de 2026. La literatura como pasión, obsesión y territorio para explorar las grandes preguntas humanas centró la presentación de El centauro que no fui, primera novela de Eduardo Marco, llenó hasta la bandera la librería Antonio Machado de las Salesas. El encuentro se planteó como una charla distendida entre el autor y su editora, Eva Serrano, directora de la prestigiosa editorial Círculo de Tiza y el actor Antonio Gómez leyó algunas páginas del libro.
Eva Serrano arrancó con un poderoso y divertido parlamento contando que Eduardo le pareció cuando lo conoció “un enfermo de la literatura. Su proyecto, de salida me aterró. Luego, como suele pasar cuando te vas enamorando de algo, me dejé llevar por la pasión” y hoy es si duda la primera adalid de un libro que considera "una Obra Magna que invita a reflexionar sobre la originalidad, la creación literaria y la relación entre la lectura y la escritura”.
Una novela que rompe las convenciones
La novela desafía las convenciones de la escritura al construir un relato autónomo con frases procedentes de 136 libros de cien escritores, seleccionadas y ensambladas por el autor. Pessoa, Tolstói, Dostoievski, Virginia Woolf, Cortázar, Cioran, Sylvia Plath y Henry Miller son algunos de los muchos autores que confluyen en esta historia sobre el dolor, la memoria, la soledad, el deseo y la necesidad de seguir escribiendo.
«Para que te interese El centauro que no fui basta con que te interese la literatura. Es así de fácil», afirmó Marco. «Yo no he escrito una sola frase. Las he buscado, elegido y ensamblado hasta conseguir que cien escritores distintos hablen con una sola voz y cuenten una historia que ninguno de ellos escribió».
Durante la presentación, el autor, que reveló que su motor para escribir es la pasión por la estética y los secretos de la arquitectura literaria. También quiso remontarse al origen del proyecto que le llevó más de dos años y la revisión de 400 de sus libros favoritos, para quedarse finalmente con esos 136, de cuyas citas se alimenta el Centauro.
También comentó su propia trayectoria como lector y la manera en que la lectura fue moldeando su relación con la literatura. « Todo parte del lector que he sido y de cómo llegué a serlo, porque creo que ahí está el origen del libro», explicó al abordar las claves de una obra en la que la selección y combinación de textos ajenos se convierten en el instrumento para construir una historia nueva.
Una invitación a redescubrir la literatura universal
Marco explicó asimismo la arquitectura de la novela y el proceso de construcción a partir de fragmentos de un centenar de escritores, pero subrayó que el resultado no exige al lector conocer ese complejo trabajo previo. “El centauro que no fui puede leerse como una novela en sí misma, con su propio relato y recorrido narrativo, sin necesidad de identificar las fuentes ni descifrar el mecanismo que la hizo posible” concluyó. Pero la obra ofrece una doble experiencia: el lector puede dejarse llevar por una narración continua y descubrir después la procedencia de sus fragmentos, regresando a las obras originales.
Una manera de convertir la novela en una puerta de entrada a cien universos literarios y de reivindicar el placer de leer como una experiencia creativa en sí misma. «El centauro que no fui es una novela y también una carta de amor a la literatura y al acto de leer», resumió Eduardo Marco.
Publicada por Círculo de Tiza, la obra cuenta con prólogo de Marcos Giralt Torrente y epílogo de Aurora Freijo Corbeira y fue recibida con elogios por autores de prestigio como Vilas Matas, Juan Gracia Armendáriz, la editora Silvia Sesé o la filósofa Aurora Freijo .
Nacido en Brasil en 1970, Eduardo Marco es fotógrafo, artista visual y escritor. Tras colaborar con referentes internacionales como Annie Leibovitz, publicó Óxido, distinguido con el Premio al Mejor Libro Editado por el Ministerio de Cultura. Con Los nombres inmortales y ahora con El centauro que no fui, desarrolla una propuesta literaria personal y experimental.
El centauro que no fui está ya disponible en las principales librerías. Tras su evento en Madrid, Eduardo Marco hará presentaciones en otros puntos de España y estará disponible para entrevistas con los medios de comunicación y para profundizar en el singular proceso creativo de la novela.


