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En Asturias, el arroz cierra la comida; en València es el protagonista

En Asturias, hablar de arroz lleva casi inevitablemente al postre. Cremoso, cocinado lentamente con leche, azúcar, canela y limón y terminado muchas veces con esa característica capa de azúcar requemado, el arroz con leche es uno de los grandes clásicos de la cocina asturiana. Tanto, que en Cabranes, una pequeña localidad asturiana, tiene su propio festival, declarado Fiesta de Interés Turístico del Principado. Una receta ligada a los fogones familiares que lleva siglos pasando de generación en generación.

  • En Asturias, el arroz cierra la comida; en València es el protagonista

En Asturias, hablar de arroz lleva casi inevitablemente al postre. Cremoso, cocinado lentamente con leche, azúcar, canela y limón y terminado muchas veces con esa característica capa de azúcar requemado, el arroz con leche es uno de los grandes clásicos de la cocina asturiana. Tanto, que en Cabranes, una pequeña localidad asturiana, tiene su propio festival, declarado Fiesta de Interés Turístico del Principado. Una receta ligada a los fogones familiares que lleva siglos pasando de generación en generación.

A orillas del Mediterráneo, el mismo ingrediente cuenta una historia completamente distinta. En València, el arroz no espera al postre: protagoniza paellas, arroces secos, melosos y caldosos. Dos territorios, un mismo producto y dos maneras muy diferentes de convertirlo en parte de su identidad.

En Asturias se cocina lentamente con leche, azúcar y canela; en València, entre caldo, sofrito y producto de la tierra o del mar. Allí pone el broche de oro a una fabulosa comida; aquí se convierte en protagonista de la mesa desde el principio. Distintas recetas, distintos paisajes y una misma forma de entender el arroz: con tradición, paciencia y mucho respeto por cómo se ha hecho siempre.

Cuando Asturias se abriga, València todavía busca el sol

Asturias y València comparten más conexiones. Dos territorios con personalidad propia, estrechamente vinculados al mar, con una despensa marcada por el producto local y una cultura gastronómica que mira a la tradición sin renunciar a evolucionar.

Pero cuando el otoño avanza y el invierno llama a la puerta, aparece una diferencia evidente: el clima. Mientras Asturias entra de lleno en los meses más frescos y los termómetros marcan en Oviedo temperaturas medias que oscilan entre los 12 y 14ºC, en València el Mediterráneo las suaviza. En noviembre, las máximas rondan aún los 20 ºC y en diciembre se acercan a los 18 ºC, con días que todavía invitan a buscar el sol, sentarse en una terraza o pasear junto al mar.

Y disfrutar de ese clima tan agradable es ahora más fácil que nunca. Desde el Aeropuerto de Asturias, alrededor de una hora y media basta para pasar del Cantábrico al Mediterráneo. Una vez allí, esta ruta de tres días es solo un punto de partida para descubrir algunas de las muchas caras de València y seguir encontrando conexiones entre ambos territorios.

Día 1. Descubrir València entre mercados, historia y terrazas

La primera parada es el Mercat Central, donde frutas y verduras de la huerta, pescados, carnes, salazones y productos de proximidad muestran una filosofía que resultará muy familiar al visitante asturiano: el respeto por la materia prima y por aquello que ofrece cada temporada.

Desde allí, el paseo continúa por Ciutat Vella, entre plazas, calles históricas y algunos de los rincones con más bullicio del centro. Y si el tiempo acompaña, merece la pena hacer una parada en una terraza para tomar un aperitivo antes de comer.

El paseo abre el apetito y la cocina valenciana se encarga del resto. Porque de la sidrería asturiana a la mesa mediterránea cambian los platos y las costumbres, pero permanece algo esencial: la gastronomía como una forma de reunirse y disfrutar del territorio.

Día 2. Arrozales, tradición y Mediterráneo

El segundo día lleva hasta la Albufera, donde arrozales, barracas, barcas y una gran laguna descubren al visitante un paisaje completamente diferente.

La ruta continúa hasta El Palmar para probar una paella cocinada a leña y a fuego lento. Y aquí se recupera el ingrediente con el que comenzó este viaje: el arroz. En Asturias puede cerrar una comida convertido en arroz con leche; en València puede ocupar el centro de la mesa. Dos recetas muy diferentes que comparten paciencia, tradición y un fuerte vínculo con la tierra.

Después de comer, es hora de un cambio de escenario. De los arrozales a la costa para caminar por la playa y disfrutar del Mediterráneo cuando el calendario ya invita a sacar el abrigo en el norte.

Día 3. Otra València antes de volver al Cantábrico

El último día descubre la València más contemporánea con una visita a la Ciutat de les Arts i les Ciències, un gran espacio dedicado a la cultura, la ciencia y la naturaleza en el antiguo cauce del Turia.

El Hemisfèric, el Museu de les Ciències y el Oceanogràfic permiten elegir diferentes planes antes del vuelo de regreso. Y de nuevo aparece un elemento compartido: el mar, inseparable tanto de la identidad asturiana como de la valenciana, aunque uno mire al Cantábrico y el otro al Mediterráneo.

Tres días son solo una forma de empezar. Porque València siempre guarda otros barrios, sabores y paisajes para un próximo viaje.

Del Cantábrico al Mediterráneo, ahora con más vuelos directos

Viajar entre Asturias y València será todavía más sencillo a partir del 2 de noviembre. A la conexión de Volotea se suma la nueva ruta directa de Wizz Air, con cinco frecuencias semanales: lunes, miércoles, jueves, viernes y domingos.

Un vuelo que dura aproximadamente 1 hora y 25 minutos: una nueva opción para cambiar durante unos días el Cantábrico por el Mediterráneo, disfrutar de la gastronomía, la cultura, la luz y el buen tiempo de València y encontrar una buena razón para volver.

València espera a sus visitantes. Las agencias Halcón Viajes y B travel ofrecen diferentes propuestas para disfrutar de València: gastronomía, cultura, Mediterráneo, naturaleza y mucho más. Cada viajero puede elegir cómo vivir la experiencia.

Asturias y València comparten más similitudes de las que parece. Y ahora también están mucho más cerca por aire.

Porque el verano no se acaba. Cambia de sitio.

Para obtener más información, consultar aquí.

En Asturias, hablar de arroz lleva casi inevitablemente al postre. Cremoso, cocinado lentamente con leche, azúcar, canela y limón y terminado muchas veces con esa característica capa de azúcar requemado, el arroz con leche es uno de los grandes clásicos de la cocina asturiana. Tanto, que en Cabranes, una pequeña localidad asturiana, tiene su propio festival, declarado Fiesta de Interés Turístico del Principado. Una receta ligada a los fogones familiares que lleva siglos pasando de generación en generación.

A orillas del Mediterráneo, el mismo ingrediente cuenta una historia completamente distinta. En València, el arroz no espera al postre: protagoniza paellas, arroces secos, melosos y caldosos. Dos territorios, un mismo producto y dos maneras muy diferentes de convertirlo en parte de su identidad.

En Asturias se cocina lentamente con leche, azúcar y canela; en València, entre caldo, sofrito y producto de la tierra o del mar. Allí pone el broche de oro a una fabulosa comida; aquí se convierte en protagonista de la mesa desde el principio. Distintas recetas, distintos paisajes y una misma forma de entender el arroz: con tradición, paciencia y mucho respeto por cómo se ha hecho siempre.

Cuando Asturias se abriga, València todavía busca el sol

Asturias y València comparten más conexiones. Dos territorios con personalidad propia, estrechamente vinculados al mar, con una despensa marcada por el producto local y una cultura gastronómica que mira a la tradición sin renunciar a evolucionar.

Pero cuando el otoño avanza y el invierno llama a la puerta, aparece una diferencia evidente: el clima. Mientras Asturias entra de lleno en los meses más frescos y los termómetros marcan en Oviedo temperaturas medias que oscilan entre los 12 y 14ºC, en València el Mediterráneo las suaviza. En noviembre, las máximas rondan aún los 20 ºC y en diciembre se acercan a los 18 ºC, con días que todavía invitan a buscar el sol, sentarse en una terraza o pasear junto al mar.

Y disfrutar de ese clima tan agradable es ahora más fácil que nunca. Desde el Aeropuerto de Asturias, alrededor de una hora y media basta para pasar del Cantábrico al Mediterráneo. Una vez allí, esta ruta de tres días es solo un punto de partida para descubrir algunas de las muchas caras de València y seguir encontrando conexiones entre ambos territorios.

Día 1. Descubrir València entre mercados, historia y terrazas

La primera parada es el Mercat Central, donde frutas y verduras de la huerta, pescados, carnes, salazones y productos de proximidad muestran una filosofía que resultará muy familiar al visitante asturiano: el respeto por la materia prima y por aquello que ofrece cada temporada.

Desde allí, el paseo continúa por Ciutat Vella, entre plazas, calles históricas y algunos de los rincones con más bullicio del centro. Y si el tiempo acompaña, merece la pena hacer una parada en una terraza para tomar un aperitivo antes de comer.

El paseo abre el apetito y la cocina valenciana se encarga del resto. Porque de la sidrería asturiana a la mesa mediterránea cambian los platos y las costumbres, pero permanece algo esencial: la gastronomía como una forma de reunirse y disfrutar del territorio.

Día 2. Arrozales, tradición y Mediterráneo

El segundo día lleva hasta la Albufera, donde arrozales, barracas, barcas y una gran laguna descubren al visitante un paisaje completamente diferente.

La ruta continúa hasta El Palmar para probar una paella cocinada a leña y a fuego lento. Y aquí se recupera el ingrediente con el que comenzó este viaje: el arroz. En Asturias puede cerrar una comida convertido en arroz con leche; en València puede ocupar el centro de la mesa. Dos recetas muy diferentes que comparten paciencia, tradición y un fuerte vínculo con la tierra.

Después de comer, es hora de un cambio de escenario. De los arrozales a la costa para caminar por la playa y disfrutar del Mediterráneo cuando el calendario ya invita a sacar el abrigo en el norte.

Día 3. Otra València antes de volver al Cantábrico

El último día descubre la València más contemporánea con una visita a la Ciutat de les Arts i les Ciències, un gran espacio dedicado a la cultura, la ciencia y la naturaleza en el antiguo cauce del Turia.

El Hemisfèric, el Museu de les Ciències y el Oceanogràfic permiten elegir diferentes planes antes del vuelo de regreso. Y de nuevo aparece un elemento compartido: el mar, inseparable tanto de la identidad asturiana como de la valenciana, aunque uno mire al Cantábrico y el otro al Mediterráneo.

Tres días son solo una forma de empezar. Porque València siempre guarda otros barrios, sabores y paisajes para un próximo viaje.

Del Cantábrico al Mediterráneo, ahora con más vuelos directos

Viajar entre Asturias y València será todavía más sencillo a partir del 2 de noviembre. A la conexión de Volotea se suma la nueva ruta directa de Wizz Air, con cinco frecuencias semanales: lunes, miércoles, jueves, viernes y domingos.

Un vuelo que dura aproximadamente 1 hora y 25 minutos: una nueva opción para cambiar durante unos días el Cantábrico por el Mediterráneo, disfrutar de la gastronomía, la cultura, la luz y el buen tiempo de València y encontrar una buena razón para volver.

València espera a sus visitantes. Las agencias Halcón Viajes y B travel ofrecen diferentes propuestas para disfrutar de València: gastronomía, cultura, Mediterráneo, naturaleza y mucho más. Cada viajero puede elegir cómo vivir la experiencia.

Asturias y València comparten más similitudes de las que parece. Y ahora también están mucho más cerca por aire.

Porque el verano no se acaba. Cambia de sitio.

Para obtener más información, consultar aquí.