Luiz Inácio Lula da Silva ha sido reelegido presidente de Brasil tras ganar la segunda vuelta de las elecciones al senador de derecha Flávio Bolsonaro. El Tribunal Superior Electoral ha declarado su victoria con el 51,7 % de los votos válidos, frente al 48,2 % de su rival, una diferencia de casi 4,4 millones de sufragios. El resultado devuelve al líder del Partido de los Trabajadores al poder para un cuarto mandato.
La jornada electoral, celebrada este domingo, estuvo marcada por la tensión y por una decisión judicial de última hora que amplió dos horas el horario de votación debido a problemas de transporte en nueve estados y a las fuertes lluvias en el sur del país. Un magistrado ha afirmado posteriormente que esa ampliación no alteró el resultado.
Presidente Lula celebra vitória na Avenida Paulista https://t.co/i1c214V8ga
— Lula (@LulaOficial) October 26, 2026
Una remontada sin precedentes
Lula, que cumplirá 81 años este martes, 27 de octubre, ha protagonizado una recuperación inédita en la democracia brasileña: nunca antes un candidato que había quedado segundo en la primera vuelta había ganado el balotaje desde el fin de la dictadura militar en 1985.
En la primera ronda, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el 47 % de los votos, frente al 45 % de Lula, con una ventaja superior a los 2,2 millones de sufragios. Ninguno alcanzó, sin embargo, la mayoría absoluta necesaria para evitar la segunda vuelta.
La campaña final estuvo dominada por la economía, la seguridad y el futuro institucional del país. Lula reorganizó su estrategia tras la derrota parcial de octubre, movilizó al electorado joven y presentó el voto como una defensa de la democracia y de la soberanía nacional.
Bolsonaro impugna el resultado
Flávio Bolsonaro no ha reconocido la derrota y ha anunciado que pedirá la anulación de los comicios, al alegar las incidencias registradas tras la prórroga de la votación. Su recurso abre un nuevo frente de incertidumbre política en un país que ya vivió una grave crisis institucional tras las elecciones de 2022.
El candidato derechista había llegado al balotaje como favorito tras superar a Lula en la primera vuelta, pero no ha conseguido retener esa ventaja inicial. Su derrota supone un freno al avance de la derecha en América Latina y mantiene a Brasil alineado con los gobiernos de centroizquierda de la región.
Un cuarto mandato para Lula
La victoria permitirá a Lula iniciar su cuarto mandato presidencial el 5 de enero de 2027. El veterano político, una de las figuras más influyentes de la izquierda latinoamericana, vuelve a gobernar el país más poblado y la mayor economía de la región.
El resultado tiene también una lectura internacional: Lula, crítico declarado del presidente estadounidense Donald Trump, reforzará la distancia política entre Brasilia y Washington, mientras que una victoria de Bolsonaro habría acercado a Brasil a la órbita de la Casa Blanca.
Una democracia bajo presión
Casi 160 millones de brasileños estaban convocados a las urnas, con voto obligatorio. La misión de observadores de la Organización de los Estados Americanos ha señalado que la votación se desarrolló de forma pacífica y con condiciones de seguridad adecuadas.
Pese a la proclamación oficial, la impugnación de Bolsonaro mantiene abierta la incertidumbre. Brasil afronta ahora una nueva prueba para sus instituciones: consolidar una transición ordenada o revivir la polarización que ha definido su política en los últimos años.



