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Sin pasto tras el fuego: una campaña busca alimentar a un rebaño de 400 cabras

La Fundación Seguridad Social Animal Feral lanza la campaña “Apadrina una cabra” para reunir los recursos necesarios y alimentar hasta la primavera a un rebaño afectado por los incendios de este verano en la Comunidad de Madrid.

  • Sin pasto tras el fuego: una campaña busca alimentar a un rebaño de 400 cabras

La Fundación Seguridad Social Animal Feral lanza la campaña “Apadrina una cabra” para reunir los recursos necesarios y alimentar hasta la primavera a un rebaño afectado por los incendios de este verano en la Comunidad de Madrid.

Madrid, 28 de octubre de 2026. Los incendios forestales se apagaron hace meses, pero sus consecuencias siguen presentes para quienes viven y trabajan en el territorio. En una explotación ganadera de la Comunidad de Madrid, cerca de 400 cabras adultas se han quedado sin el monte del que se alimentaban cada día.

José lleva más de doce años como cabrero. Sus cabras están acostumbradas a salir al campo, recorrer el terreno y alimentarse de sus recursos naturales. Tras el incendio, ese entorno quedó quemado y el rebaño necesita comida comprada hasta que el monte pueda recuperarse, previsiblemente en primavera.

Según explica José, una cabra adulta consume aproximadamente un kilo de alimento al día. Para un rebaño de este tamaño, la necesidad asciende a unos 400 kilos diarios, un coste muy difícil de sostener durante meses para una pequeña explotación.

La situación le obliga a plantearse una decisión dolorosa: reducir el número de animales para poder mantener al resto. “No tendría que decidir quién se va y quién se queda”, resume en la entrevista realizada tras el incendio. Muchas de esas cabras han sido criadas por él desde pequeñas, algunas incluso a biberón.

Un rebaño que también cuida el monte

La historia de José no habla solo de la pérdida de pastos. Su rebaño participa habitualmente en labores de pastoreo preventivo en zonas de cortafuegos y fajas de caminos. Al alimentarse de matorral y vegetación baja, las cabras ayudan a reducir parte del material vegetal que puede actuar como combustible y a mantener determinadas áreas más accesibles.

El pastoreo no sustituye a los medios de prevención y extinción de incendios. Sin embargo, forma parte de una gestión forestal preventiva que contribuye a mantener el monte cuidado, conservar la biodiversidad y sostener una actividad rural cada vez más frágil.

Detrás de muchos alimentos que se consumen hay rebaños como este: animales que no viven encerrados, que salen a pastar y que forman parte del paisaje y del equilibrio de los territorios rurales.

Una campaña para llegar a la primavera

Tras la emergencia, las donaciones recibidas en la campaña de incendios de la Fundación Seguridad Social Animal Feral permitieron llevar hasta la explotación un camión cargado de forraje y alimento. Aquella ayuda atendió la necesidad más inmediata, pero el problema continúa mientras el monte permanece sin capacidad para alimentar al rebaño.

Por ello, la Fundación ha puesto en marcha “Apadrina una cabra”, una campaña temporal destinada a recaudar fondos para la compra de alimento hasta la primavera.

No se trata de adoptar una cabra concreta. Cada colaboración contribuye a sostener al conjunto del rebaño y a evitar que José tenga que desprenderse de animales por falta de recursos. La Fundación gestionará la ayuda y publicará periódicamente fotografías y actualizaciones para mostrar cómo cada aportación se transforma en alimento.

La Fundación Seguridad Social Animal Feral lanza la campaña “Apadrina una cabra” para reunir los recursos necesarios y alimentar hasta la primavera a un rebaño afectado por los incendios de este verano en la Comunidad de Madrid.

Madrid, 28 de octubre de 2026. Los incendios forestales se apagaron hace meses, pero sus consecuencias siguen presentes para quienes viven y trabajan en el territorio. En una explotación ganadera de la Comunidad de Madrid, cerca de 400 cabras adultas se han quedado sin el monte del que se alimentaban cada día.

José lleva más de doce años como cabrero. Sus cabras están acostumbradas a salir al campo, recorrer el terreno y alimentarse de sus recursos naturales. Tras el incendio, ese entorno quedó quemado y el rebaño necesita comida comprada hasta que el monte pueda recuperarse, previsiblemente en primavera.

Según explica José, una cabra adulta consume aproximadamente un kilo de alimento al día. Para un rebaño de este tamaño, la necesidad asciende a unos 400 kilos diarios, un coste muy difícil de sostener durante meses para una pequeña explotación.

La situación le obliga a plantearse una decisión dolorosa: reducir el número de animales para poder mantener al resto. “No tendría que decidir quién se va y quién se queda”, resume en la entrevista realizada tras el incendio. Muchas de esas cabras han sido criadas por él desde pequeñas, algunas incluso a biberón.

Un rebaño que también cuida el monte

La historia de José no habla solo de la pérdida de pastos. Su rebaño participa habitualmente en labores de pastoreo preventivo en zonas de cortafuegos y fajas de caminos. Al alimentarse de matorral y vegetación baja, las cabras ayudan a reducir parte del material vegetal que puede actuar como combustible y a mantener determinadas áreas más accesibles.

El pastoreo no sustituye a los medios de prevención y extinción de incendios. Sin embargo, forma parte de una gestión forestal preventiva que contribuye a mantener el monte cuidado, conservar la biodiversidad y sostener una actividad rural cada vez más frágil.

Detrás de muchos alimentos que se consumen hay rebaños como este: animales que no viven encerrados, que salen a pastar y que forman parte del paisaje y del equilibrio de los territorios rurales.

Una campaña para llegar a la primavera

Tras la emergencia, las donaciones recibidas en la campaña de incendios de la Fundación Seguridad Social Animal Feral permitieron llevar hasta la explotación un camión cargado de forraje y alimento. Aquella ayuda atendió la necesidad más inmediata, pero el problema continúa mientras el monte permanece sin capacidad para alimentar al rebaño.

Por ello, la Fundación ha puesto en marcha “Apadrina una cabra”, una campaña temporal destinada a recaudar fondos para la compra de alimento hasta la primavera.

No se trata de adoptar una cabra concreta. Cada colaboración contribuye a sostener al conjunto del rebaño y a evitar que José tenga que desprenderse de animales por falta de recursos. La Fundación gestionará la ayuda y publicará periódicamente fotografías y actualizaciones para mostrar cómo cada aportación se transforma en alimento.