Cerca de 500 triatletas de 18 países cerraron en Puerto del Carmen una edición que coronó a Fernando Marian y a Maike Döhling, y que ya tiene la vista puesta en 2027.
Antes de que nadie se mojara los pies, la playa de Los Pocillos se quedó en silencio. Pasaban unos minutos de las ocho del sábado 24 de octubre, y cientos de triatletas con el gorro puesto guardaron un minuto por José Manuel Fornis Castro, inscrito en esta edición y fallecido pocos días antes. Su dorsal no se quedó en casa: lo llevó su hijo, que completó el Supersprint en su memoria. Desde ese momento, el XVI Ocean Lava Lanzarote dejó de ser solo una carrera.
La historia de la prueba empieza mucho antes, en 1985, cuando el danés Kenneth Gasque se convirtió en el primer deportista de su país en correr el Mundial de Ironman en Hawái. De aquella experiencia nació el IRONMAN Lanzarote, que dirige desde 1992. En 2010 llegó el primer Ocean Lava en Puerto del Carmen, y con los años la marca que crearon Kenneth y Anna Lis Gasque se ha extendido a nueve países y más de quince sedes, siempre con carreras abiertas a todo el mundo y sin categoría profesional.
Lanzarote sigue siendo su casa. El sábado, Gasque volvió a dar la salida, junto a Juan Monzón, consejero de Actividad Física y Deportes del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa, y a Ismael Cruz, concejal de Deportes de Tías.
La paciencia de Marian
En la distancia Olímpica (1,5 kilómetros de natación, 40 de ciclismo y 10 de carrera a pie) ganó alguien que conoce el Ocean Lava desde dentro. El grancanario Fernando Marian, del CN Las Palmas, había subido al podio en la media distancia de 2021 como tercero y el año pasado se quedó a un paso, en cuarta posición. Esta vez, a sus 52 años, volvió a por la que le faltaba. Salió del agua segundo y sobre la bicicleta, con algo de viento en el circuito de la LZ-40, tomó el mando de la carrera para no soltarlo. Los diez kilómetros finales se le hicieron largos, de esos en los que la meta parece alejarse en cada vuelta, pero aguantó lo construido. Paró el reloj en 2:12:49, con más de tres minutos y medio de margen sobre Simone Valiante (CT Las Rozas), segundo con 2:16:22. Alejandro Romero (Aguaverde) completó el podio con 2:22:04.
Döhling, de la tormenta al sol
Pocos días antes, Maike Döhling había vivido una carrera muy distinta. Tras el IRONMAN 70.3 de Málaga, esta alemana afincada en Lanzarote, que se dedica al entrenamiento mental, contó en sus redes todo lo que le pasó allí: un ataque de pánico en el agua, por primera vez en su vida, unas gafas a punto de perderse, lluvia, truenos y relámpagos, un frío intenso y una pieza de la bicicleta suelta. “A veces pasan tantas cosas por el camino que casi te olvidas de la propia carrera”, escribió en sus redes. Y añadió: “Supongo que de eso también va competir: afrontar lo que venga, adaptarse y seguir adelante”.
En Puerto del Carmen hizo exactamente eso: adaptarse y seguir adelante. Jessica Alonso había salido la primera del agua y Marta Campmany también iba por delante cuando arrancaron los diez kilómetros finales por la Avenida de las Playas. Döhling, que defendía el título, corrió a su ritmo, sin mirar atrás, hasta alcanzarlas a las dos. Cruzó la meta con 2:42:21, apenas 39 segundos antes que Campmany (2:43:00), en el final más apretado de la distancia Olímpica. Alonso, que había marcado el paso durante buena parte de la mañana, completó el podio con 2:47:28.
El Supersprint es la puerta de entrada al triatlón para muchos, pero en cabeza se corrió como una final. El italiano Enea Cucchetti (Sport Club Tripate) ganó con 40:44, solo catorce segundos por delante de Joel Concepción (Chamo Díaz), con Diego Delgado (RCNA) en tercer lugar. En mujeres, Nora Morales (RCNA) se impuso con 48:45, por delante de la austriaca Paula Patera (ASV Wien), que había ganado en 2025, y de Carmen Marcos (Sport Club Tripate).
En Relevos, donde tres compañeros se reparten la natación, la bici y la carrera, Trilaguna – Reactive volvió a ser el más rápido con 2:14:51, por delante de MoreCoaching Vikings y Herefield Queens. Y como en todas las ediciones, también hubo sitio para los más pequeños con el Ocean Lava Kids, la cantera de los que algún día se meterán en el agua de Los Pocillos.
Una isla volcada
Cada llegada a meta tuvo detrás a más de 200 personas, entre organización y voluntariado, que casi nunca salen en la foto. Fueron las primeras caras que vieron los triatletas el viernes, al recoger el dorsal y escuchar la reunión técnica, y siguieron allí el sábado: en la transición, en los cruces del circuito, en cada avituallamiento y en la meta, esperando hasta el último finalista. Juan Antonio Carreño, director de la prueba organizada por K3 Servicios de Eventos, quiso darles su lugar en la presentación y explicó también a dónde ha llevado ese trabajo: “con 500 participantes Ocean Lava Lanzarote se convierte en el triatlón de corta distancia de referencia en Canarias y nos coloca en un nivel muy alto a nivel nacional e internacional”.
Entre los gorros de natación de la salida se oían acentos de 18 países. En la presentación del viernes, María Martín, de la Sociedad de Promoción Exterior de Lanzarote, puso nombre a los que más se repetían: “la mayor parte de los participantes procedan del Reino Unido, Alemania y Francia, siendo los principales mercados de turismo en Lanzarote”. Son deportistas que vienen a la isla a competir y que vuelven a casa con su propia historia de Lanzarote, contada en primera persona.
Ahí está buena parte del sentido del respaldo del Gobierno de Canarias, a través de Promotur Turismo de Canarias y la marca Islas Canarias, y del Cabildo de Lanzarote, con el Servicio Insular de Deportes, la SPEL y los Centros de Arte, Cultura y Turismo. Juntos han hecho de la prueba un escaparate del turismo activo de la isla. Y todo ello sin dar la espalda a quienes viven allí todo el año. El concejal de Deportes de Tías, Ismael Cruz, lo recordó en el mismo acto: “Puerto del Carmen es un destino referente de eventos deportivos y es compatible con el día a día de sus vecinos”.
Y luego estaba la medalla. La que cada finalista se colgó al cuello en meta, la que muchos tocaron sin terminar de creerse que la carrera había acabado, guardaba una segunda historia: estaba hecha con materiales reciclados, igual que las bolsas, las camisetas y los trofeos. Era una forma de llevarse a casa un pedazo de la prueba sin quitarle nada a la isla que la hace posible, en línea con la Agenda Canaria de Desarrollo Sostenible 2030, que colabora con el Ocean Lava.
"¡Nos vemos en 2027!"
La Plaza de las Naciones, que durante toda la mañana fue recibiendo llegadas, abrazos y alguna lágrima, acogió después la entrega de trofeos, presidida por el alcalde de Tías, José Juan Cruz. Allí mismo estaba reservada la noche para la música en directo de Los Magnéticos. La organización ya había anticipado en sus redes, la víspera, lo que se iba a vivir: “Hay abrazos que no se olvidan. Y hay metas que te cambian por dentro”. Un día después de la carrera, en su despedida, lo resumió en una frase: “una isla volcada, un equipo que lo hace posible y cientos de personas compartiendo algo único”.
Al respaldo institucional se sumó el de empresas como Coca-Cola, Fred Olsen Express y Seaside Los Jameos, entre otros colaboradores. La organización, por su parte, ya piensa en el próximo capítulo, y lo dejó claro en su despedida: «¡Nos vemos en 2027!».
Más información: www.oceanlavalanzarote.com
